lunes, 17 de septiembre de 2012

Come Back!

¡Buenas a todos!
He resurgido de entre las cenizas de la desaparición de mi persona por estos lares. Resumiendo: hace mil años que no escribo nada, y me he dicho a mí misma en un ataque de esquizofrenia: ¿por qué no? Así aburro a aquél pobre que lea de vez en cuando mis ignominias delirantes.
Y... ¿qué otra cosa puedo hacer a parte de contar mi laaargo verano, que dentro de poco alcanzará su fin, agraciada o desgraciadamente?
En fin, intentemos rememorar cómo empezó todo...
Acabé segundo de Bachiller, ajam, no hice selectividad, a pesar de que miles de cientos de lustros de profesores insistieron en que lo hiciera... ¡PUES NO ME DA LA GANA, COÑE YA!
Y bueno, hasta ahí, normal.
Y... Hay una especie de agujero negro en mi mente que hace que no me acuerde de nada a partir de que me cagara en la madre de aquellos que son pesados por naturaleza.
Así que, como parece ser que tengo inicios de alzhéimer, os contaré mis experiencias más y quizá menos agradables de este ya transcurrido tiempo.
Mhh... resumiré, en plan título, mi primer viaje: Hornedo.
Síii, los Cabntabrias, con vaques y demás bichejos corriendo por ahí, como perros desgraciados y asquerosos que rompen las bolsas de basura ajenas y lo esparcen todo por ahí. Muy diver, sí señor. Ojalá y se le indigeste la carne con plástico que se comió, ¡CERDO!
En fin, sigo, que me voy por las ramas cual mono. El primer día fue muy divertido sí, no hicimos nada, sólo esperar a que gente volviera de la compra y nos diera con el precio total de ésta en la puta cara como si fuera un ladrillo. Resumiendo: se gastaron más que una familia casi en un puto mes para cuatro días, muy lógico, todo mierdas. Ojalá se os indigesten, por cierto, igual que al maldito chucho sarnoso.
Bueno, luego está el tema de la cocina. ¡Qué bonito es el mundo de convivir entre hombres que son unos vagos redomados, (aunque no todos eran así, por supuesto), y que luego encima te echan en cara que no haces nada porque estás hasta los mismísimos escrotos de cien búfalos cabreados de ellos.
Y sí, te lo digo especialmente a ti, señorito me tiro a quien me sale de la polla, engaño a las mujeres, les rompo el corazón, luego me siento mal un día y me olvido de su puto culo, y encima luego te las quieres volver a tirar, pero quieres que te dejen en paz sabiendo que ellas sienten algo más. Ojalá sufras el peso de esa carga en tu conciencia durante toda tu puta vida, que no somos simples trapos, ni kleenex, ni mierdas varias. Somos personas como tú, aunque mucho más valiosas, por lo que das a demostrar, y encima con un sentido del humor menos estúpido. Sigue haciéndote el gracioso, que vas a acabar solo como la mismísima una, pobre de ella, que no tiene ninguna culpa, a diferencia de ti.
Y por cierto, si te parezco depresiva, por lo menos yo no le parezco un putero a la gente, porque para mí sí lo eres, aunque mi opinión te sude los huevos.
Y respecto al otro tú, ¿no pinto nada? ¿Estás seguro? Deberías verte rodeado de gente, y ver cuántos de éstos te han hecho caso, o hablan de los mismos temas que tú, véase películas, o véase libros, que a nadie l interesan excepto a ti.
Y bueno, después de descargarme un poco, creo que el resto lo dejaré para otra entrada, ya que creo que me he explayado un poquitín chiquitín de nada.
Bueno, ya ejcribiréh máh adelantéh.

:)