viernes, 30 de septiembre de 2011

Tired...

Cansancio...
Ese estado del cuerpo que te entumece por completo, sin compadecerse de las consecuencias de sus actos sobre las personas...

Si de verdad existiera algo para combatirlo, no dudaría en conseguirlo. Por mucho esfuerzo que me costara.

Porque este cansancio... me está matando por dentro.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Color (L)

Y esa limitada gama de colores que creía que componían mi vida, va poco a poco en aumento.
Ya puedo distinguir ese bello tono rosado del amanecer.
Esos reflejos esmeraldas sobre mi piel cuando paso por debajo de algún árbol en un día soleado.
Ese azul intenso del mar, esas miles de lágrimas que han sido recogidas durante años y años de dolor...

Porque ya no es solo gris, o negro...

Y todo es gracias a ti.

lunes, 26 de septiembre de 2011

...

Ignorante...

¿Y tú pensabas de verdad que todo podía ser tan bello como se te planteaba?
Deberías aprender que la vida, el destino, o aquello que lo controle, no parará de darte puñaladas una y otra vez, en los peores, o mejores momentos.

Confianza...
Bonita palabra, sí, bien formada, pero tan carente de trasfondo, o un mínimo significado realista... que da pena.

Y no, claro que no, no puedes sentirte ofendida. Cuando tu espectro fue creado, debe ser que aquel que reparte las emociones no fue justo contigo, no pudo concederte el sentimiento de la culpa, ni del dolor por la pérdida de aquellos a quienes se quiere.

Claro que no, puesto que parece que no tengo derecho a ser humana.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Because Of You...

Y me detengo, y veo el tiempo pasar delante de mis ojos...
¿Y qué es lo que ocurre?
Que mi corazón, henchido de pena, llora de arrepentimiento. Un arrepentimiento que no me deja dormir, respirar, no me deja ver a través de esos duros mantos que recubren mis ennegrecidas pupilas de tanto sollozar...
Solamente me deja recordar.
Recuerdos que se quedarán grabados en el fondo de mi mente fríamente, sin ningún tipo de temor a hacerme daño.
Porque fui tan inconsciente... ¿por qué no me di cuenta de lo que tenía conmigo? Busqué reconfortarme entre unos fuertes brazos y, cuando por fin estaba bien sujeta, me dejé escurrir entre ellos. ¿Para qué? Para acabar llorando aún más fuertemente.
Y es que ¡te odio, pequeña mente indecisa!
¡Te odio, mente confusa!
¡Te odio, mente retorcida!
Y no cambiará hasta que una de las dos muera, o desista en una dura y fría batalla en la cual, sintiéndolo por mí misma, me veo completamente indefensa.
Pensé en encontrar el amor más allá, teniéndolo entre mis ahora gélidas manos.
¡Estúpida! ¡Indecente! ¡Desgarbada!
Y más cosas podría decir, de las cuales muchas aparecen en unas de mis novelas favoritas...
Porque, ¿qué se puede esperar de la semilla del diablo, de aquel que es mal engendrado, crecido en un ambiente confuso, frío?
Dolor. Puro dolor. Y así seguirá...

Y a veces veo las estrellas brillar desde mi pequeña ventana, y es gracias a ti.
Pero hay otras veces... que desearía sacarme los ojos únicamente para poder secar mis cuencas de tantas lágrimas derramadas...


martes, 20 de septiembre de 2011

(...)

Porque pensaba que nunca podría olvidar aquellos sueños en los que tus dedos acariciaban con las yemas de los dedos las ligeras curvas de mi espalda.

Porque pensé que no podría superarlo, que sería tu reflejo el único que mis ojos serían capaces de percibir allá donde mirara.

Porque pensé que tus manos serían las únicas capaces de hacerme sentir viva.

Pero me equivocaba.

Ya no veré nunca más esa sonrisa pintada en tu rostro.

No miraré a través de la ventana y pensaré por qué no estás a mi lado.

Ya no escribiré nunca más sobre el dolor que todo esto me ha causado.

Porque... Al fin, creo que he vuelto a nacer.

sábado, 17 de septiembre de 2011

...

Y es que presiento que hoy es uno de esos días en los que ha ocurrido algo que nunca debió haber pasado...
¿O sí?

Quién sabe, simplemente soy una mente tentada por la astucia y la argucia de la vida.

jueves, 15 de septiembre de 2011

(8)

Y recuerdo día a día, inevitablemente, esa canción que me hace tuya, intachable e indudablemente tuya.
Cada vez que la oigo, un vuelco se aproxima a mi corazón, dispuesto a golpearlo con tanta fuerza que siento cómo mi estómago se estremece...
¿Y por qué no puedo sacármela de la cabeza? Esa melodía que hace que a mis ojos lleguen miles de intensas lágrimas, cada cual más pesada que la anterior, lo que hace que me ahogue entre mis pensamientos...

¿Por qué no puedo olvidarla?

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Light or Darkness?...

¿Y por qué intento vanamente olvidarte?
Desearía poder arrancarte de las entrañas de mi mente, de mi alma, de mi corazón... Pero no puedo.
Y no sé si será tu esencia la que se niega a abandonar mi subconsciente, o será éste mismo el que lo impide, afirmando así sobre sí mismo un sentimiento puramente masoquista.
Y es que me odio tanto... ¿Cómo puedo sufrir tanto por algo que sé que nunca se hará realidad?
Seamos realistas. La mente humana no es más que un rompecabezas, un difícil juego el cual, por mucho que sea estudiado, nunca será resuelto.
¿Que cómo lo sé? Pues por la experiencia. Porque cuanto más sufro, más amo. Y cuanto más amo, más me convenzo a mí misma de que ese será el camino hacia la perdición.
Porque cuando es correspondido es algo tan bello, tan... único...
Pero si no lo es... Que la luz te acoja entre sus fuertes brazos.
Nunca rechaces ese débil abrazo, porque si no acabarás sumido en las más negras tinieblas, a merced de cualquier demonio que quiera poseerte. Te hundirá a través de las entrañas del dolor, del desengaño.
En cambio, si acoges esa luz entre tus dedos... verás un débil resplandor, el cual, finalmente, acabará salvándote, a ti y a tu inocencia.

Y tú, ¿en qué lado estás?

...

martes, 13 de septiembre de 2011

Bound To You...

-¿Y qué opinas tú del amor? ¿Qué crees que es?

No es más que una cadena. Una maldita cadena compuesta por todos los eslabones de los que creías haber estado enamorado.
Una cadena que te ata, que cuando menos lo necesitas, cuando sabe que estás más deprimido, te sientes más desgraciado, actúa cual látigo de espinas, llegando hasta lo más hondo de tu alma, hiriendo profundamente tu corazón.


-¿Y qué hay de bueno en eso? ¿Qué pasa con todos aquellos enamorados que dicen que es lo mejor que han experimentado nunca?

Aquellos embelesados por su aroma, su textura, ciegos por su brillantez, anonadados con su forma, color... Aquellos son los únicos que consiguen acabar esa maldita cadena, la cual quedará sellada para siempre, extremo con extremo. Tú eres el eslabón inicial, y esa persona es el que la completa.
Y juntos, formáis una unidad indestructible.


-¿Y qué hay de bello en eso?

¿De verdad pretendes buscarle una belleza? ¿Una mísera medida sin importancia? No intentes acotarlo a unos minúsculos extremos. Pero si de verdad te lo preguntas...
Piensa en qué no lo es. Entonces, encontrarás la respuesta.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Nada más llegar, dejé mis bártulos, y me dirigí rápidamente hacia el balcón que, dado a mis restringidos conocimientos sobre balcones, aparecía ante mis ojos como un cubículo lo suficientemente amplio o incluso más para permanecer allí sin ningún tipo de impedimento o molestia, y dirigí mis cegados ojos hacia el horizonte.

Cuánta belleza destilaban aquellas olas, bamboleándose unas encima de otras, superponiéndose entre sí, como intentando achacar entre ellas su ilimitada fuerza, refiriendo  una guerra. Una guerra predestinada al fin y al cabo, ya que estaban atadas todas ellas, empujadas irremediablemente a actuar de aquella manera por una fuerza mucho mayor que cualquier otra que haya podido contemplar.
El reflejo del sol sobre éstos implacables e insípidos soldados emitía una belleza hasta ese mismo instante desconocida para mí. Era hermoso ver cómo en cada una de aquellas ondulaciones la luz intentaba crear un ambiente más bello, mágico, dándole un matiz de sobrenaturalidad que hacía que mi corazón palpitase fuertemente, henchido de estremecimientos, anonadada por la belleza y a la vez el temor que éste producía sobre mi ser.
Y entonces acudió a mi mente una pregunta a la que considero lógica en su misma esencia:
¿cómo es posible que miles de seres vivos pequeños en comparación con su inmenso hábitat consiguieran sobrevivir en aquel campo de incertidumbres y fuerza?
Supongo que será magia. Sí, esa magia que destilaban aquellos fantásticos seres creados a raíz de una imaginación poco ejercitada a su pesar, aunque ésta se esforzase en crecer hasta crearse su propio mundo de fantasías.
Sí… Aquella imaginación que a veces torturaba a su apesadumbrada dueña, la que contemplaba todo con esos ojos cansados y con un alma hambrienta de sentimientos.
Por lo tanto, dejé que esa imaginación aún por desarrollar actuase sola, aumentase en experiencia por sus propios medios.
Entonces comencé a divagar…
Creé un ser en el que se reencarnó una parte de mí, la más anhelante de escapar de toda realidad aparente, y me introduje en aquel ejército implacable, dejando que aquellos súbditos me golpeasen y meciesen al unísono.
Me rodeaba una belleza tan… ¿única? No tengo palabras para describirlo.
Mis ojos, incrédulos ante tales anodinas imágenes, vagaban de un lado a otro, viendo y, a su vez, creando aquello que deseaba, ansiaba ver.
Divagué entre miles de fibrosas imágenes, las cuales mi forma corpórea atravesaba, no sin antes sentir su sedoso tacto, como si fuese real.
Esa realidad era tan penetrante que hasta sentía cómo la fuerza del mar intentaba evitar mi avance a través de sus entrañas.
Pero no permitiría que nada ni nadie me sacara de aquel ensueño.
O eso creía.
Vagué y vagué por entre los cientos de miles de retazos imaginarios, sintiendo cómo poco a poco me fundía con ellos, siendo cómo desaparecía poco a poco de la realidad…
Incluso juraría que llegué a sentir cómo mi cuerpo, aquel pesado armatoste de un extraño acero, era un algo aparte de mi mente, como si ésta hubiera decidido alejarse de todo aquello que le pudiera hacer daño.

Pero entonces… De repente sentí el roce de tu mano contra la mía, y mis ojos volvieron a sus órbitas esclavizantes.
Entonces mis ojos se encontraron con los tuyos, y entonces me pregunté:
“¿de verdad quiero volver a vivir, o a soñar, sin poder contemplar por última vez aquellos dos hermosos luceros misteriosos?”
Y después de hacerte miles de ilusiones la verdad viene y te aplasta sin ningún tipo de remordimiento.

Creer que todo va a salir bien cuando lleva milenios siendo al contrario, significa que vivimos anclados a nuestros sueños.
A veces pueden parecer reconfortantes. Otras veces, es simplemente estúpido.

El cansancio en el único sentimiento que prevalecerá para siempre siguiendo una serie de ideales, a través de los cuales la felicidad es un amago de escapar de la existencia misma.

sábado, 3 de septiembre de 2011

"Es que hoy.. ha sido un día tan diferente a lo común en mi monótona vida...
¿Será bueno, malo?
Quién sabe. Quizá la variedad no dañe a nadie.
Pero puede que sí lo haga.
¿Cómo averiguarlo? ¿A qué alma no corrompida por el tiempo o la experiencia podría interrogar sin miedo a las consecuencias?
Y es que la confusión es el causante principal de todo este lío...
-¿Eso Crees?
¿Quién o qué eres tú para indagar acerca de lo obvio?
-Alguien o algo cercano a ti.
¿Mi subconsciente?
-Depende de que me consideres amigo o enemigo así lo seré.
¿Y cómo saberlo?
-Simplemente rebusca... Busca a través de todos tus pensamientos y encontrarás tan ansiada respuesta.
¿Pero de verdad servirá de algo?
-...Quién sabe..."

viernes, 2 de septiembre de 2011

Y cuando pensé que las cosas no podían ir a mejor, lo hiciste.

Me cautivaste con esa susurrante y fina melodía que hacía que cientos de lágrimas acudieran agolpadas a mis ojos, las cuales se desbordaron con una facilidad que yo considero ínfima.

Y no sabes cuánto te lo agradezco, de verdad. Porque ese recuerdo nunca desaparecerá.