Porque pensaba que nunca podría olvidar aquellos sueños en los que tus dedos acariciaban con las yemas de los dedos las ligeras curvas de mi espalda.
Porque pensé que no podría superarlo, que sería tu reflejo el único que mis ojos serían capaces de percibir allá donde mirara.
Porque pensé que tus manos serían las únicas capaces de hacerme sentir viva.
Pero me equivocaba.
Ya no veré nunca más esa sonrisa pintada en tu rostro.
No miraré a través de la ventana y pensaré por qué no estás a mi lado.
Ya no escribiré nunca más sobre el dolor que todo esto me ha causado.
Porque... Al fin, creo que he vuelto a nacer.
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