¿Y cómo podría no echarte de menos, si siempre fuiste tú el que estuvo conmigo en los momentos más duros?
Quien venía siempre a animarme,
quien nunca me dejaba sola,
quien siempre tenía una sonrisa guardada para mí,
quien limpiaba mis lágrimas amargas con sus caricias,
quien, sin importarle nada, estuvo siempre ahí.
Y es que una fuerte presión en el pecho oprime mi corazón, y hace resurgir mis más amargos pensamientos.
Te necesito a mi lado, y te necesitaré siempre, y es por eso por lo que de por vida te llevaré en mi corazón.
A pesar de que mis ojos estén anegados en lágrimas, siempre te dedicaré, desde lo más profundo de mi ser, una gran sonrisa, y un gran amor que nunca dejaré que se desvanezca.
Porque te quiero, te adoro, te amo, y por siempre será así.