Martillean, y martillean, y martillean miles de sentimientos enfrentados en mi pequeño y ya demasiado magullado corazón.
Y mi cabeza, de lo único que es capaz es de dar mil y mil vueltas, lo que me deja sin respiración.
Me ahogo, y siento que cada vez me es más difícil salir a la superficie, donde todo sería más claro, menos opaco, simplemente, mejor.
Pero no puedo evitar sentirme sola, derrumbada, sin fuerzas para nada, ni siquiera para poder contener las miles de lágrimas que día tras día bañan mi rostro, deslizándose por mi cuello, hasta no convertirse en nada más que en vapor.
Y sin más, mis dedos se entumecen, mis ojos se nublan, y mis ideas me hacen dudar.
Ésto es lo que me está matando poco a poco.