martes, 29 de enero de 2013

Slow getting dead.

No puedo más.
Martillean, y martillean, y martillean miles de sentimientos enfrentados en mi pequeño y ya demasiado magullado corazón.
Y mi cabeza, de lo único que es capaz es de dar mil y mil vueltas, lo que me deja sin respiración.
Me ahogo, y siento que cada vez me es más difícil salir a la superficie, donde todo sería más claro, menos opaco, simplemente, mejor.

Pero no puedo evitar sentirme sola, derrumbada, sin fuerzas para nada, ni siquiera para poder contener las miles de lágrimas que día tras día bañan mi rostro, deslizándose por mi cuello, hasta no convertirse en nada más que en vapor.

Y sin más, mis dedos se entumecen, mis ojos se nublan, y mis ideas me hacen dudar.

Ésto es lo que me está matando poco a poco.

Away From You.

Me gustaría no sentirme tan alejada de vosotros, pero no sé cómo evitarlo.
No sé cómo hacer que veáis que a mí también me importa.
No sé cómo haceros ver que yo también lo echaré de menos.
No sé cómo haceros sentir lo que yo siento: que yo también os quiero.

sábado, 26 de enero de 2013

Just it.

No puedo olvidarlo.
Cada vez que escucho esa canción, todos los sentimientos, pensamientos, vuelven a golpear con la fuerza de un huracán mi pecho.

Y no sé cómo puedo hacerlo sin ti,
sólo te necesito ahora.

lunes, 21 de enero de 2013

Harta.

Eres estúpida.
Completamente.
Me parece que tienes un problema bastante grande para lo que mides, y se llama ego.
¿Tanta pena te das, que tienes que importar más que los demás para sentirte bien contigo misma?
Felicidades, bonita.
¿Sabes qué te digo? Que me suda los cojones lo que digas de mí.
Cuando me harte, ya lo sufrirás.

miércoles, 16 de enero de 2013

Un día más.

Un día más, como otro cualquiera.
¿La diferencia? Mis lágrimas.
Ésta vez, eran de pura amargura. No podría decir que no estuvieran aderezadas con algo de tristeza, porque mentiría.
Si dijera que se deslizaban suavemente como nubes por mis mejillas, volvería a mentir. Fueron pesadas, como si de hierro hubieran sido forjadas, pero no pulidas, ya que su superficie acristalada arañaba mi rostro.
¿Que me arrepienta?...
Qué decir. No se si sería capaz de decir alguna vez en la vida algo contrario a una negativa; cierto es que, hoy por hoy, a pesar de todo, debería considerarme feliz, lujuriosa, exultante de felicidad, aunque a pesar de mi reconocimiento, en lo más recóndito de mi mente sé que hay un matiz que sólo una mirada podría descifrar.
¿Aludidos? Pudiera ser, aunque también podría ser parte de mi reflejo en el espejo, de aquello a lo que yo considero mi alma, partida en dos, compleja pero a la vez fácil de leer, depende de para quién o para qué.
¿Ilusionada? Sólo con poder sonreír me siento un poco mejor, aunque sólo sea una pequeña sonrisa, un amago de un sobresalto en mi granulado corazón, incapaz de verse claramente a los ojos de la razón.
¿Que echo algo de menos?
Podría ser. Podrían ser tantas cosas que resultase imposible de contar. También podría reducirse a una única, e irreemplazable.

lunes, 7 de enero de 2013

Patience.

¿Por qué cojones se me tiene que hablar así?
¿Qué he hecho yo, para que salgan al día de su boca como mucho tres o cuatro palabras cariñosas?
Lo demás, señales de desprecio, de indiferencia, hacia mi persona.
Me estoy cansando, y sé perfectamente que no soy yo la culpable de tal actitud.
Parece que quiere llegar al momento en el que no lo soporte más.
Pues si sigue así, al final lo conseguirá, y todo se irá a la mierda.

Porque ya me han tratado lo suficientemente mal durante toda mi vida, como para que ahora, que creía ser feliz de una vez por todas, vuelva a ocurrir lo que nunca tuvo que pasar.

Ya he aguantado lo suficiente, mi paciencia tiene un límite, y está a punto de desbordarse.

jueves, 3 de enero de 2013

It makes me angry!

¿Cuánto tiempo pretendes seguir con esa actitud?
¿A qué quieres llegar?
Me canso cada día más, de malas contestaciones, de pasotismo...
Te lo digo, te lo repito mil veces, y ni siquiera me escuchas. No llegas ni a oírme, ya que parece ser que no quieres hacerlo.
Tu egoísmo también me cabrea, para qué mentirnos. Sobre todo en determinadas ocasiones.

¿Y qué puedo hacer? Nada, porque seguirás ignorándome.
Hasta que me canse. Y prefiero no hacerlo, la verdad.



Song.

Todavía recuerdo la primera canción que me cantaste.

¿La recuerdas tú?

Why may I think?

Y volvemos a lo mismo. Ese sentimiento latente que nunca se apaga, a veces reaparece con más fuerza, otras menos, pero siempre me acompaña.

¿Y qué hacer, qué pensar, de nuevo?
¿Dejar todo estático, dejar que esos pensamientos recurran noche tras noche a mi cabeza?

Hacer lo indebido, seguir como está.

Todo es una lucha continua en mi interior: tanto en mi cabeza, como en mi corazón.

Y es que llega a ser soporífero, tan doloroso como imparable, tan enloquecedor, que creo que acabaré siendo parte de una de los millones de camisas de fuerza que hay por el mundo.

Y es que no puedo evitar pensarlo, me es imposible, sobrepasa todo aquello que intente detenerlo.

Supongo que será por algo, ¿no?