jueves, 28 de junio de 2012

Anymore

Estoy cansada de siempre tener que hacer caso a todo lo que se me dice.
Creo que me he ganado, desgraciadamente, gracias a la experiencia y en parte a la fuerza, el hecho de poder ser libre de querer dirigir mi vida en una nueva dirección.
Me da igual que quieras que acabe como lo has hecho tú, destrozado, a igual que esa otra persona, sin ninguna otra cosa más que problemas.
Me NIEGO rotundamente a sufrir más. Lo siento mucho, pero no.

viernes, 22 de junio de 2012

Confused

Y pienso, y pienso, y pienso, y pienso.
Intento entender, pero hay algo que siempre se me escapa de las manos.
¿Es sólo una impresión, una sensación, o es real?
Cuando lo veo, siento que es así, pero al mismo tiempo lo niego.
Y me molesta. ¿O no, y simplemente vuelve a ser una impresión?
Me alegro. Me desconcierta. Me estalla la cabeza.
¿Qué pensar, cuando de repente crees que todo era una farsa?
Mejor ignorar. Pasar de todo.
Pero no puedes. Te atrapa. Te devora.
Y tu cabeza vuelve a explotar.
BUM!
Intentas no pensarlo. Intentas dejarlo correr. Pero te lo recuerdan.
Por supuesto, ya no es lo mismo.
Y quiero que siga siendo así.
Pero, aún así,
me desconcierta.

jueves, 21 de junio de 2012

Tired

Estoy cansada. Muy cansada.
No se si será por inercia, por casualidad, o por simple coincidencia, pero estoy harta de borderías, de que siempre acabe igual, como si no hubiera pasado nada.
y sí, hay muchas cosas que me sientan mal, pero tendré que aprender a soportarlo, o eso creo yo.
Ante todo, siempre voy a estar a tu lado, pase lo que pase.

domingo, 17 de junio de 2012

I Need You...

Y ésta es la misma entrada pero con un final distinto, por lo que parece!
Enjoy! =)




Y es que siento que necesito que tus manos rodeen mi cintura,
que me acaricien;
que susurres a mi oído, aunque sólo sea silencio al fin y al cabo.
Porque necesito de esos ojos,
de esas dulces miradas que hacen divagar, no sé cómo,
a todos y cada uno de mis sentidos.
A esa simple presencia que hace a mi corazón palpitar,
cuando creía, tras tanto dolor,
que no quedaban más que unas simples migajas de Nada.
Vacío, sin color. Simple, inexistente, pero a la vez ardiente,
injusto, soporífero, baldío,
mortífero.

Siento que tú eres el único capaz de hacerme renacer,
el que consiga sacarme de toda esta amargura, por muy espesa
que se presente.
Por muchas veces que me hayan hablado del imposible,
ese gran amigo de la verdad,
íntimo del pesimismo.
Por mucho que digan las demás almas en pena,
el mal no existe, sino el mal conocimiento,
lo que induce a un mal obrar.

¿Por qué estoy así? Buena pregunta.
¿Alguno de esos creyentes de la verdad,
ignorantes en sí mismos,
sabría capaz de contestarme?

Porque lo único que sé es lo mucho que te echo de menos.
Porque para qué extrañar, pudiendo simplemente recordar.




So lovely

Ésto estaba en el borrador, y como me acabo de dar cuenta, lo subo ahora =)




Porque necesito esos brazos rodeando mi cintura,
fuerte pero delicadamente,
a cada segundo que paso junto a ti.
Necesito de esos ojos, los cuales,
no sé cómo, consiguen hacer divagar a todos
y cada uno de mis sentidos.
Esas miradas que consiguen hacerme sonreír,
sin hacer si quiera amago de,
tan siquiera, cambiar de gesto.
Porque necesito sentir el roce de tu aliento
contra mi cuello, deslizándose lentamente
por los recovecos de mi entumecida espalda.

Porque siento que eres el único capaz de hacerme renacer,
de ayudarme a salir de esta amarga tumba
que está intentando acabar conmigo día tras día.


Ignorance

Y lo veía todo tan claro...
Creía que mi felicidad era absoluta, que nada podría enturbiar mi vista... Pero como siempre, cuán equivocada estaba.
Pensé que desaparecería, que ese fue un problema pasado, un problema que, al parecer, nunca nos dejará en paz.
Y tuve que vivirlo para darme cuenta.
¿De qué sirven las apariencias, si por dentro eres prácticamente igual?
Y creo que fue ese engaño el que me hizo desear volver, el intentar huir de los recuerdos que han quedado en el olvido de mi mente, en aquella cajita negra que evito día tras día abrir, por miedo a que pueda infectarme de sus sucias intenciones, las que casi me llevaron a un grandísimo error una vez.
¿Y qué hago, si encima ahora desconfías de mí?
Pensaba que te había recuperado, que podríamos estar como siempre había deseado, sonriendo, en vez de gritando o llorando. Pero ya veo que es imposible, o, por lo menos, hasta el momento, improbable.
¿Y qué puedo hacer yo, si me siento completamente inútil ante tal situación?
Intento apartarme todo lo posible, pero me siento mal, puesto que ahora sois de verdad parte de mí.

¿Qué hacer: sacrificar una nueva felicidad encontrada o vivir en una absoluta ignorancia?

How?

Me gustaría poder transmitir lo que siento, aunque sólo fuera por una vez, con la verdadera fuerza con las que los sentimientos invaden todos mis sentidos.

Y aunque lo intente, creo que aun así no es suficiente.

¿Cómo podría...?

lunes, 11 de junio de 2012

Sea.

De vuelta...
Casi podría decir que lo agradezco.
No, más bien, puedo decirlo: lo afirmo, es más.
Pensaba que me gustaría, pensé que sentir la brisa del mar me haría volver a un tiempo que tanto me gustó, pensé que sentir la arena bajo mis pies rejuvenecería mi espíritu, pensé que las aguas del mar volverían a llevarme a sitios recónditos de mi mente, lugares en los que era capaz de abstraerme del mundo.
Pero no es así.
Ha sido... Completamente contrario a lo que me imaginaba.
Si me preguntasen si me lo he pasado bien... La respuesta variaría dependiendo de en qué momento y en qué situación.
Para ser sinceros, la mayor parte del tiempo he tenido que abstraerme de distintas formas del mundo exterior.
Lo peor de todo, el primer día.
Fui con la ilusión de pasarlo bien, de recordar todas esas cosas que tanto ansiaba rememorar. Y efectivamente, las rememoré, pero no fue precisamente lo que quería, ni en la forma en la que quería hacerlo.
Sí, estuvo bien andar por la solitaria orilla de aquella playa dejada de la mano de Dios sabe qué, pero encima te echaba de menos.
No podía dejar de pensar en ti, de lo mucho que me gustaría tenerte a mi lado caminando, disfrutando de esa agradable brisa que únicamente se encuentra junto al mar.
Deseaba poder tenerte allí conmigo, y poder haber agarrado tu mano y haber sentido tu calor.
Sin embargo, lo único que sentí de calor aquella noche fueron unas punzadas en el pecho, mientras vivía de nuevo escenas que durante tanto tiempo había estado intentando apartar de mi mente.
Mi cama estaba fría, solitaria. Mis labios, completamente secos, ansiosos de los tuyos, los únicos capaces de curar esa ansiedad que tengo de poder sentirte cerca.
Volvía a sentirme, simplemente, sola.
Me levanté, sin ganas de nada, tras haberme sumergido en las páginas de un libro, como hacía antes de que mi vida hubiera dado este gran giro, intentando hacer caso omiso a la realidad, esquivarla, para que no me hiciera más daño del que mi propia imaginación se encargaba de suministrarme, quizá en pequeñas dosis, pero contundentes.
Terminada esa historia, llegó la mañana, y creo haber dormido un par de horas, si llegaba. Los nervios siempre me han impedido conciliar el sueño.
Nos fuimos, por fin, al destino definitivo de aquellas vacaciones. Ya había perdido toda esperanza de encontrar algún tipo de diversión, cosa que finalmente no fue del todo cierta, porque busqué formas de entretenerme, y pasé buenos ratos y al fin y al cabo.
Pero me seguías faltando tú, tu sonrisa, el suave tacto de tu piel, tus ojos brillando a mi lado, bajo la luz de un ardiente sol, haciendo brincar incesante y con fuerza a mi corazón.
Y he estado estos días, que, a pesar de ser pocos, para mí han sido una eternidad, echándote de menos, recordando, imaginando lo feliz que podría llegar a ser si estuvieras tú a mi lado, deseando poder sentir tus labios a cada instante, tu piel tu cuerpo...
Y por fin, el viaje de vuelta. ¿La mejor solución? Sumergirme de nuevo en otra historia que, la verdad, nunca pensé que fuera a gustarme tanto. Y he pasado así horas, pendiente de cuándo podía volver a reunirme contigo, de cuándo podría volver a disfrutar de tus labios, de cómo ese abrazo con el que tan fuertemente me has estrechado ha vuelto a posar una sonrisa sobre mis resecos labios.

El mar.

viernes, 1 de junio de 2012

Anymore

Y cada día lo tengo más claro.
Es mi vida, es lo que me gusta, y quiero vivir de ello, a pesar de lo complicado que sea.
Porque hay muchas veces en las que nos frustramos, lo damos todo por perdido.
Siempre se presentan nuevos problemas, y cada vez se nos presentan más insoportables.
No puedo seguir en esta situación, haciéndome cargo de cosas que, según el estado actual de todo, no debería comerme yo sola.
¿Y qué hago? Me callo, pues siento que puede ser un problema que exprese mi indignación hacia ello, a pesar de lo mucho que me molesta, e incluso duele.

Y encima, no sé por qué, pero me siento traicionada. ¿Debería ser así? Probablemente no, pero no puedo evitarlo.
Y quiero que cambie, ¡claro que quiero! Pero al fin y al cabo es algo tan ameno que ni merece la pena preocuparme en exceso por ello.

Intentaré no pensar en ello, nunca más.