martes, 27 de diciembre de 2011

Bounded...

¿Cómo no sentirse encerrada, en unas paredes que no te pertenecen,
sintiendo como cientos de ojos te observa, te vigilan,
grandes, redondos, brillantes, astutos?
Y las mismas palabras... Siempre las mismas.
Y llorar por algo por lo que nunca creí que lloraría.
¿Por qué? ¿Por qué todo es tan raro?
¿Por qué no soy capaz de encontrar una maldita estabilidad?
Si todo fuera tan simple como si ocurriera tal lo pensamos...
El poder huir de todo, junto a ti,
agarrada a tu suave mano,
contemplando esa sonrisa esperanzadora, la que muchas mañanas me ha ayudado a continuar.
Esas caricias que erizan todos mis sentidos, volviéndolos unos contra otros,
creando incesantes orgías, elevándome hasta lo más alto,
haciendo de mi alma una esclava de la felicidad.
Pero no... Cada vez atada bajo esas cuatro paredes,
con crecientes e incesantes normas...
Lo odio, los odio... ¡ODIO! Ese es el reflejo de toda mi vida,
de mis innumerables experiencias,
de esas miles de lágrimas derramadas...
Pero juro, me prometo, cueste lo que me cueste,
que NUNCA volverá a pasar.
No, mientras esté junto a ti =)

Really?

Ya no sé si pensar si eres simplemente un inconsciente o un mero niño que juega a ser mayor utilizando palabras que ni tú mismo comprendes.
¿Te sientes mejor así? Adelante, di lo que quieras. ¿Que soy mala? Puede. Lo más seguro es que sí.
¿Que te dolió? No me lo creo.
Hasta yo creí que dolía más de lo que en realidad es.
La obsesión, las ataduras, fueron mi perdición.
Menos mal que es verdad que el tiempo hace que las cosas se sitúen en su lugar.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Fire

Ni aun estando rodeada de la mayor capa de hielo,
ni aun estando a la intemperie, sin ropa de abrigo, sin nada con lo que protegerme,
conseguirá apagar el calor de la llama que inflama poco a poco mi corazón.

=)

domingo, 13 de noviembre de 2011

Ever

¿Y qué decir,
cuando puedo sentir tu dulce aliento acariciando mi demacrado rostro por culpa de las lágrimas?
¿Cómo puedo agradecer a Cupido el dejarme amarte de esta manera,
sin interponer Poseidón entre ambos ni vientos ni mareas?
¿Y cómo puedo no disfrutar de tu presencia,
si eres el único que consigue hacerme llorar de felicidad?
Es imposible el no besar tu sedoso cuello,
el no agarrar tus perfectas manos,
el no enredarme en tu cuerpo bajo las sábanas.

Porque puede parecer imposible,
pero te quiero más que a nada.
Y pase lo que pase, así será.

Siempre.

jueves, 27 de octubre de 2011

=)

Porque hoy me levanté con ganas de escribir cientos de páginas relatando cientos de historias distintas, pero... ¿para qué, pudiendo relatar un hecho con un simple gesto, una mirada, un mínimo suspiro?

Y siento que in día explotaré. Que ese número infinito de páginas que nunca escribiré estallarán dentro de mí cual anodino bomba, y se quemarán todas ellas, eliminando ni siquiera la simple idea del contenido de éstas.
Y es triste... ¡Claro que lo es! Pero... ¿qué podemos hacer?

Quizá pueda imprimir todas esas palabras en miles de lágrimas, quién sabe...
O simplemente dejarlos correr,
dejar que el viento se los lleve como si de polvo se tratasen,
como si inmateriales, incorpóreos, fuesen =)

miércoles, 26 de octubre de 2011

lunes, 24 de octubre de 2011

You =)

Porque me gustaría crear un mundo en el que todo fuera de colores vivos, suaves, alegres melodías, amaneceres eternos en los que únicamente estuviéramos tú y yo.
Porque cuando estoy a tu lado se vuelve todo tan bello...
Preferiría vivir en ese ensueño para el resto de mis días que no volver a cautivarme con la mirada de esas diminutas y brillantes estrellas.
Y sentir el velo de la noche cubriendo mis antes amargas pupilas, ya curadas de todo mal o enfermedad gracias a que puedo volver a respirar.
Y es por ti.
Porque le tiempo pasa tan rápido que parece que su infinidad en realidad no consta más que de unos escasos, breves segundos.
Porque pasar ese tiempo, junto a ti, es la mejor forma de envejecer,
de aprender a sentir,
simplemente, de vivir.

martes, 18 de octubre de 2011

Qué decir...

Desperté entre cientos de recuerdos,
De los cuales la mitad seguían adormecidos, 
Acunados entre las suaves curvaturas de tus brazos,
Respirando el cálido aliento de unos besos tan puros,
Tan bellos, tan llenos de amor…
Un amor tan grande cómo la misma luna,
Pero mucho más brillantes y reales,
Palpables, henchidos de orgullo en su propia esencia,
De tener el poder de dominar todo aquello que se propongan,
Tomando como primer rehén a mi inocente razón.


Y sé que aquella noche fue mi perdición, 
En la que tus labios se deslizaron tan suaves,
Tan tiernos, tan electrizantes, 
Por la superficie de un cuello quizá demasiado delicado
Para aguantar tal fuerza imantada,
Haciendo de mi cuerpo la esclava de una cadena
Nunca completa, pero siempre,
siempre inacabada.


Y cómo no rememorar aquellos momentos en los que,
Lentamente, sólo como una ángel sabría,
Me poseíste, poco a poco,
Primero con la mirada; luego,
Con una ínfima sonrisa; y,
Finalmente, con el roce de unas manos abrumadoras,
Tomando, con la simple yema de tus dedos
El control de todos y cada uno de los nervios presentes
En mi ennegrecido, abandonado cuerpo.


Y caímos. Ambos caímos en un abismo del cual,
Quizá, lo más seguro, es que no podamos volver a salir.
Pero, ¿qué mejor forma de acabar que en un agujero de felicidad,
En el que la realidad se adapta a tus necesidades,
A tus exigencias,
A la regencia de un baldío y solitario corazón?

lunes, 17 de octubre de 2011

Need You.

¿Has soñado alguna vez que un ángel te eleva hasta lo más alto,
coge tu mano, tira de ti, 
hasta conseguir hacerte salir de ese mundo cruel, ínfimo, injusto,
doloroso, podrido, mortífero? Simplemente horrendo.

Contigo es tan común...
Ese suave tacto de una ligera caricia sobre un rostro demasiado curtido para ser si quiera mínimamente real,
esos suspiros que consiguen hacer renacer esperanzas muertas desde tiempo inmemorables,
esa sonrisa que consigue hacer que unos músculos desfallecidos recobren algo de compostura cuando estoy a tu lado.
Y es que extraño tanto esa melodía de dos corazones latiendo al unísono, tan claros, tan puros, tan rítmicos que harían envidiar cualesquiera de las más bellas obras.

Y es que te necesito tan cerca...


Desesperation...

No lo entiendo...
Hago todo lo que puedo, TODO lo humanamente posible, y aún así...
¿Por qué?
Sé que merezco pasarlo mal, como todo ser humano, o incluso más. ¿Pero por qué he de derramar cientos de lágrimas por algo tan ameno?
Y siento cómo mi pecho se encoge de remordimiento y tira de mí hacia las profundidades de la vergüenza y la dejadez.
No lo conseguiré. No a este paso.
No cuando los nervios se hacen dueños de todas y cada una de mis extremidades en los momentos menos oportunos, agarrotando todas y cada una de mis extremidades, impidiéndome dar lo mejor de mí misma.
Aunque pasen horas, días, semanas, décadas... No.
Y cuando creo que surge una pequeña esperanza de superación, esos demonios, esos malditos seres vuelven a poner en marcha esa maquinaria que nunca debió ser inventada, ese sistema emocional carente de afecto hacia el positivismo u optimismo.
Apatía es lo único que estoy sintiendo estos últimos días, o quizá, lo que llevo disfrutando estos últimos también fructíferos años de decadente existencia.
¿Tan cruel, injusta, mala, puede considerárseme, como para que cada vez me cueste más salir adelante en todo?



Gracias, a todos aquellos que habéis conseguido hacerme ver cómo soy, que no es más que un conjunto infinito de desgracias y podredumbre de sueños.
Gracias...

miércoles, 12 de octubre de 2011

Sonreí...

-Sí, todavía lo recuerdo...

Recuerdo el momento en el que me desperté, estiré mis cortos brazos y desperecé mis cansados ojos lentamente.
Me levanté de un salto de aquella diminuta cama, moviéndome elegantemente, con alegría.
Me puse uno de mis mejores vestiditos, de azul cian, peinándome a su vez de manera que se realzaran todas las facciones de mi delicada tez, clara y reluciente, con un aspecto suave que se asemejaba al de la porcelana.
Y salí al patio. A aquel inmenso cubículo repleto de todos y cada uno de los tipos de flores inimaginables.
Resaltaba sobre todo un tipo de flor, mi favorita, la rosa azul.
Me acerqué a una de ellas, y con delicadeza, la saqué de allí para acercarla lentamente a mi nariz y poder aspirar ese sabrosísimo aroma que tanto me recordaba viejos tiempos.
Entonces, mientras la sostenía entre mis pequeñas manos, una mariposa se posó sobre unos de los pétalos de ésta. 
Sonreí. Aquel panorama era tan bello. La naturaleza, la tranquilidad, el sonido del leve canto de los perezosos pájaros por la mañana...
Todo y aquella nueva estampa, lo hacía perfecto.
Recuerdo todavía la escandalosa belleza de aquella mariposa: una mezcla de colores esperanzadores y puros, bañados por un brillo natural que se asemejaba al de la purpurina.
Era tan diferente a todas las que había visto...
En aquel momento, aquel magnífico ser levantó el vuelo, agitando sus grandes alas, e hizo un movimiento que me invitaba a seguirla.
Todavía sonriente, asentí y, sin soltar la flor, me encaminé detrás de la mariposa.
Corrí y corrí, no puedo recordar cuánto, pero corrí incesantemente, sin detenerme un instante para ver todo aquello que estaba dejando tras de mí a una velocidad vertiginosa.
Imagínate cuál entusiasmada estaría por seguir a aquel ser que ni siquiera me di cuenta de el cambio de estampa que se produjo a mi alrededor.
Repentinamente, se paró en seco, situándose sobre una rama baja de un árbol.
Me paré al instante, y contemplé cómo aquella mariposa se convertía lentamente en la figura de un pequeño pajarillo enjaulado.
La sonrisa que había estado plasmada en mis labios desapareció repentinamente y, sin pensármelo, acerqué la mano a la jaula, con la intención de sacar a aquel pobre animalito de allí.
Y entonces... Me encontré yo encerrada dentro de aquella jaula.
Asustada, me agarré con fuerza a los alambres que se habían convertido por arte de magia en mis prisioneros.
Aquel que me había parecido un animalito indefenso ahora se presentada como mi mayor pesadilla.
Su tamaño era bastante más mayor que el mío propio, y se alzó sobre sus fuertes patas ante mí.
Llorando, supliqué que no me hiciera nada, no con palabras, sino a través de una inocente mirada.
En un vano intento de hacerle comprender mi temor, acerqué la flor que todavía sujetaba con fuerza entre mis dedos hacia ese nuevo monstruo.
Y de repente, sentí cómo se para mi corazón.
Me desplomé sobre el suelo de aquella jaula, y me quedé allí, inerte... Con aquella flor agarrada con mi pequeña mano, ya sin fuerza.

...-Y eso es todo loq ue puedo recordar- susurré, derramando unas evasivas lágrimas.
¿Y qué pensar cuando ves que todo a tu alrededor se desmorona lentamente?
¿Y qué hacer cuando estás sufriendo por lo que en realidad no deberías, o no es necesario?
Porque sí, es cierto, hecho de menos tantas cosas...
Pero muchas de ellas no la repetiría. Nunca. Entre ellas mi latente ignorancia, esa ceguera que no me dejaba ver nada más allá de lo mismo, siempre lo mismo...
Cuando puedo ser realmente feliz, hay algo que me impide el alcance completo de ese sentimiento, tan puro, tan bello...
Qué decir que preferiría estar bien, preferiría que esas miradas no se produjeran, que ese desprecio no existiera.
Así lo preferiría.

Al igual que se pretenden tantas cosas en esta vida.

domingo, 9 de octubre de 2011

I Will =)

Y es que ha sido tan especial...
Tú y yo, tumbados sobre la espesa hierba, rodeados de preciosas imágenes (pero nunca mejor que la tuya propia, por supuesto); rodeados únicamente de espesa y tranquila naturaleza, felices florecillas que se mueven al son de la melodía del viento, haciendo de la escena todavía algo más especial.
Mi cabeza reposando sobre tu pecho en movimiento... sintiendo todos y cada uno de tus latidos, rítmicos, perfectamente sincronizados con los míos.
Y sonríes. Y esa sonrisa la que me hace poder volver a levantarme cada mañana, en un mundo de oscuras agonías y recurrentes pesadillas.
Entonces interrumpo esa sonrisa plantando un beso en tus suaves labios, haciendo que se unan nuestras lenguas de fuego y hielo, creando una combinación única, escalofriante, hermosa e inigualable.
Y entonces enlazo mi mano con la tuya. Siento cómo nos fundimos lentamente en un mismo ser, en un todo único, en una misma nada.

Porque te agradezco tanto que estés conmigo... Que nunca encontraré las palabras adecuadas para expresarlo, aunque seguiré intentándolo. Prometo que lo haré =)

jueves, 6 de octubre de 2011

No Longer...

¿Y puede realmente basarse tu vida en la letra de una canción?

¿Por qué me pongo tan triste al escucharte?
Tú... Que me recuerdas tanto a mi pasado, a mi presente, a mi posible futuro...
Nunca más, volveré a recordar el pasado...

Ojalá fuese eso posible.
Ojalá fuera posible, por el simple hecho de todos lo errores cometidos...
Y al mismo tiempo, lágrimas entre asombradas y tristes brotan incesantemente de mis ojos.
¿Será porque tengo miedo al futuro, a lo que puede venir? ¿Será porque dudo que sean verdaderas tus reconfortantes, esperanzadoras palabras?

O quizá sea por aquella historia...
La que posiblemente nunca debí leer. O... sí. Esas flores intentando liberarse de aquel maldito espacio que los contenía sin arrepentirse en absoluto... Y lloro al recordarlo... De nuevo...

¿Quién me dirá qué camino tomar, qué hacer cuando esté indecisa?
Ojalá tu melodía pudiera resolver todas mis malditas dudas...

Pero sólo hay unacosa de la que estoy segura, y TÚ lo sabes =)
Porque también hay una graciosa melodía compuesta sólo para ti.
Tan bella, tan delicada... pero a la vez ¡con tanta fuerza!
Ojalá hubiera sido yo la que compusiera esos hermosos versos que describen mi amor por ti.
Porque, a pesar de todo, de todo lo que he vivido, me queda por vivir, por sufrir, me doy cuenta de una cosa: 
De que te amo, de quiero quiero amarte para siempre, de que no quiero que lo nuestro cambie, porque, no sé qué tienes, pero me haces tan feliz...


Now I Face The Day, With No Shame...

domingo, 2 de octubre de 2011

Por ti.

No tengo palabras para describir lo que siento por ti...
No podría considerarse algo bello, hermoso... Es inigualable.

No sé qué tienes que me hace enloquecer.
Cuando siento tus delicados dedos recorriendo las curvas de mi espalda noto cientos de escalofríos, los cuales se hacen dueños de todo mi cuerpo, sometiéndome a la perdición de mis sentidos por completo, entregada única y exclusivamente a la posesión de ese suave tacto.

Y esa sonrisa... Esa fina línea creada por la curvatura de tus delicados labios, hace que mi corazón lata cien veces más deprisa. Tan pura, tan real... Tan... tuya.

Y es que te echo tanto de menos... El despertarme y no verte a mi lado es tan triste...
Me gustaría poder estar contigo todas y cada una de las horas de cada día, poder enlazar mi mano con la tuya y susurrarte levemente al oído que te quiero. Una y otra vez.
Y agradezco que las palabras tomen forma en mi delicada garganta para poder decírtelo, para recordártelo, siempre =)

Porque una mirada vale más que mil mundos, porque una caricia es única, y nunca volverá a haber ninguna igual.
Pero, quizá, aunque no sea igual, sea mejor y más reconfortante que la anterior.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Tired...

Cansancio...
Ese estado del cuerpo que te entumece por completo, sin compadecerse de las consecuencias de sus actos sobre las personas...

Si de verdad existiera algo para combatirlo, no dudaría en conseguirlo. Por mucho esfuerzo que me costara.

Porque este cansancio... me está matando por dentro.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Color (L)

Y esa limitada gama de colores que creía que componían mi vida, va poco a poco en aumento.
Ya puedo distinguir ese bello tono rosado del amanecer.
Esos reflejos esmeraldas sobre mi piel cuando paso por debajo de algún árbol en un día soleado.
Ese azul intenso del mar, esas miles de lágrimas que han sido recogidas durante años y años de dolor...

Porque ya no es solo gris, o negro...

Y todo es gracias a ti.

lunes, 26 de septiembre de 2011

...

Ignorante...

¿Y tú pensabas de verdad que todo podía ser tan bello como se te planteaba?
Deberías aprender que la vida, el destino, o aquello que lo controle, no parará de darte puñaladas una y otra vez, en los peores, o mejores momentos.

Confianza...
Bonita palabra, sí, bien formada, pero tan carente de trasfondo, o un mínimo significado realista... que da pena.

Y no, claro que no, no puedes sentirte ofendida. Cuando tu espectro fue creado, debe ser que aquel que reparte las emociones no fue justo contigo, no pudo concederte el sentimiento de la culpa, ni del dolor por la pérdida de aquellos a quienes se quiere.

Claro que no, puesto que parece que no tengo derecho a ser humana.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Because Of You...

Y me detengo, y veo el tiempo pasar delante de mis ojos...
¿Y qué es lo que ocurre?
Que mi corazón, henchido de pena, llora de arrepentimiento. Un arrepentimiento que no me deja dormir, respirar, no me deja ver a través de esos duros mantos que recubren mis ennegrecidas pupilas de tanto sollozar...
Solamente me deja recordar.
Recuerdos que se quedarán grabados en el fondo de mi mente fríamente, sin ningún tipo de temor a hacerme daño.
Porque fui tan inconsciente... ¿por qué no me di cuenta de lo que tenía conmigo? Busqué reconfortarme entre unos fuertes brazos y, cuando por fin estaba bien sujeta, me dejé escurrir entre ellos. ¿Para qué? Para acabar llorando aún más fuertemente.
Y es que ¡te odio, pequeña mente indecisa!
¡Te odio, mente confusa!
¡Te odio, mente retorcida!
Y no cambiará hasta que una de las dos muera, o desista en una dura y fría batalla en la cual, sintiéndolo por mí misma, me veo completamente indefensa.
Pensé en encontrar el amor más allá, teniéndolo entre mis ahora gélidas manos.
¡Estúpida! ¡Indecente! ¡Desgarbada!
Y más cosas podría decir, de las cuales muchas aparecen en unas de mis novelas favoritas...
Porque, ¿qué se puede esperar de la semilla del diablo, de aquel que es mal engendrado, crecido en un ambiente confuso, frío?
Dolor. Puro dolor. Y así seguirá...

Y a veces veo las estrellas brillar desde mi pequeña ventana, y es gracias a ti.
Pero hay otras veces... que desearía sacarme los ojos únicamente para poder secar mis cuencas de tantas lágrimas derramadas...


martes, 20 de septiembre de 2011

(...)

Porque pensaba que nunca podría olvidar aquellos sueños en los que tus dedos acariciaban con las yemas de los dedos las ligeras curvas de mi espalda.

Porque pensé que no podría superarlo, que sería tu reflejo el único que mis ojos serían capaces de percibir allá donde mirara.

Porque pensé que tus manos serían las únicas capaces de hacerme sentir viva.

Pero me equivocaba.

Ya no veré nunca más esa sonrisa pintada en tu rostro.

No miraré a través de la ventana y pensaré por qué no estás a mi lado.

Ya no escribiré nunca más sobre el dolor que todo esto me ha causado.

Porque... Al fin, creo que he vuelto a nacer.

sábado, 17 de septiembre de 2011

...

Y es que presiento que hoy es uno de esos días en los que ha ocurrido algo que nunca debió haber pasado...
¿O sí?

Quién sabe, simplemente soy una mente tentada por la astucia y la argucia de la vida.

jueves, 15 de septiembre de 2011

(8)

Y recuerdo día a día, inevitablemente, esa canción que me hace tuya, intachable e indudablemente tuya.
Cada vez que la oigo, un vuelco se aproxima a mi corazón, dispuesto a golpearlo con tanta fuerza que siento cómo mi estómago se estremece...
¿Y por qué no puedo sacármela de la cabeza? Esa melodía que hace que a mis ojos lleguen miles de intensas lágrimas, cada cual más pesada que la anterior, lo que hace que me ahogue entre mis pensamientos...

¿Por qué no puedo olvidarla?

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Light or Darkness?...

¿Y por qué intento vanamente olvidarte?
Desearía poder arrancarte de las entrañas de mi mente, de mi alma, de mi corazón... Pero no puedo.
Y no sé si será tu esencia la que se niega a abandonar mi subconsciente, o será éste mismo el que lo impide, afirmando así sobre sí mismo un sentimiento puramente masoquista.
Y es que me odio tanto... ¿Cómo puedo sufrir tanto por algo que sé que nunca se hará realidad?
Seamos realistas. La mente humana no es más que un rompecabezas, un difícil juego el cual, por mucho que sea estudiado, nunca será resuelto.
¿Que cómo lo sé? Pues por la experiencia. Porque cuanto más sufro, más amo. Y cuanto más amo, más me convenzo a mí misma de que ese será el camino hacia la perdición.
Porque cuando es correspondido es algo tan bello, tan... único...
Pero si no lo es... Que la luz te acoja entre sus fuertes brazos.
Nunca rechaces ese débil abrazo, porque si no acabarás sumido en las más negras tinieblas, a merced de cualquier demonio que quiera poseerte. Te hundirá a través de las entrañas del dolor, del desengaño.
En cambio, si acoges esa luz entre tus dedos... verás un débil resplandor, el cual, finalmente, acabará salvándote, a ti y a tu inocencia.

Y tú, ¿en qué lado estás?

...

martes, 13 de septiembre de 2011

Bound To You...

-¿Y qué opinas tú del amor? ¿Qué crees que es?

No es más que una cadena. Una maldita cadena compuesta por todos los eslabones de los que creías haber estado enamorado.
Una cadena que te ata, que cuando menos lo necesitas, cuando sabe que estás más deprimido, te sientes más desgraciado, actúa cual látigo de espinas, llegando hasta lo más hondo de tu alma, hiriendo profundamente tu corazón.


-¿Y qué hay de bueno en eso? ¿Qué pasa con todos aquellos enamorados que dicen que es lo mejor que han experimentado nunca?

Aquellos embelesados por su aroma, su textura, ciegos por su brillantez, anonadados con su forma, color... Aquellos son los únicos que consiguen acabar esa maldita cadena, la cual quedará sellada para siempre, extremo con extremo. Tú eres el eslabón inicial, y esa persona es el que la completa.
Y juntos, formáis una unidad indestructible.


-¿Y qué hay de bello en eso?

¿De verdad pretendes buscarle una belleza? ¿Una mísera medida sin importancia? No intentes acotarlo a unos minúsculos extremos. Pero si de verdad te lo preguntas...
Piensa en qué no lo es. Entonces, encontrarás la respuesta.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Nada más llegar, dejé mis bártulos, y me dirigí rápidamente hacia el balcón que, dado a mis restringidos conocimientos sobre balcones, aparecía ante mis ojos como un cubículo lo suficientemente amplio o incluso más para permanecer allí sin ningún tipo de impedimento o molestia, y dirigí mis cegados ojos hacia el horizonte.

Cuánta belleza destilaban aquellas olas, bamboleándose unas encima de otras, superponiéndose entre sí, como intentando achacar entre ellas su ilimitada fuerza, refiriendo  una guerra. Una guerra predestinada al fin y al cabo, ya que estaban atadas todas ellas, empujadas irremediablemente a actuar de aquella manera por una fuerza mucho mayor que cualquier otra que haya podido contemplar.
El reflejo del sol sobre éstos implacables e insípidos soldados emitía una belleza hasta ese mismo instante desconocida para mí. Era hermoso ver cómo en cada una de aquellas ondulaciones la luz intentaba crear un ambiente más bello, mágico, dándole un matiz de sobrenaturalidad que hacía que mi corazón palpitase fuertemente, henchido de estremecimientos, anonadada por la belleza y a la vez el temor que éste producía sobre mi ser.
Y entonces acudió a mi mente una pregunta a la que considero lógica en su misma esencia:
¿cómo es posible que miles de seres vivos pequeños en comparación con su inmenso hábitat consiguieran sobrevivir en aquel campo de incertidumbres y fuerza?
Supongo que será magia. Sí, esa magia que destilaban aquellos fantásticos seres creados a raíz de una imaginación poco ejercitada a su pesar, aunque ésta se esforzase en crecer hasta crearse su propio mundo de fantasías.
Sí… Aquella imaginación que a veces torturaba a su apesadumbrada dueña, la que contemplaba todo con esos ojos cansados y con un alma hambrienta de sentimientos.
Por lo tanto, dejé que esa imaginación aún por desarrollar actuase sola, aumentase en experiencia por sus propios medios.
Entonces comencé a divagar…
Creé un ser en el que se reencarnó una parte de mí, la más anhelante de escapar de toda realidad aparente, y me introduje en aquel ejército implacable, dejando que aquellos súbditos me golpeasen y meciesen al unísono.
Me rodeaba una belleza tan… ¿única? No tengo palabras para describirlo.
Mis ojos, incrédulos ante tales anodinas imágenes, vagaban de un lado a otro, viendo y, a su vez, creando aquello que deseaba, ansiaba ver.
Divagué entre miles de fibrosas imágenes, las cuales mi forma corpórea atravesaba, no sin antes sentir su sedoso tacto, como si fuese real.
Esa realidad era tan penetrante que hasta sentía cómo la fuerza del mar intentaba evitar mi avance a través de sus entrañas.
Pero no permitiría que nada ni nadie me sacara de aquel ensueño.
O eso creía.
Vagué y vagué por entre los cientos de miles de retazos imaginarios, sintiendo cómo poco a poco me fundía con ellos, siendo cómo desaparecía poco a poco de la realidad…
Incluso juraría que llegué a sentir cómo mi cuerpo, aquel pesado armatoste de un extraño acero, era un algo aparte de mi mente, como si ésta hubiera decidido alejarse de todo aquello que le pudiera hacer daño.

Pero entonces… De repente sentí el roce de tu mano contra la mía, y mis ojos volvieron a sus órbitas esclavizantes.
Entonces mis ojos se encontraron con los tuyos, y entonces me pregunté:
“¿de verdad quiero volver a vivir, o a soñar, sin poder contemplar por última vez aquellos dos hermosos luceros misteriosos?”
Y después de hacerte miles de ilusiones la verdad viene y te aplasta sin ningún tipo de remordimiento.

Creer que todo va a salir bien cuando lleva milenios siendo al contrario, significa que vivimos anclados a nuestros sueños.
A veces pueden parecer reconfortantes. Otras veces, es simplemente estúpido.

El cansancio en el único sentimiento que prevalecerá para siempre siguiendo una serie de ideales, a través de los cuales la felicidad es un amago de escapar de la existencia misma.

sábado, 3 de septiembre de 2011

"Es que hoy.. ha sido un día tan diferente a lo común en mi monótona vida...
¿Será bueno, malo?
Quién sabe. Quizá la variedad no dañe a nadie.
Pero puede que sí lo haga.
¿Cómo averiguarlo? ¿A qué alma no corrompida por el tiempo o la experiencia podría interrogar sin miedo a las consecuencias?
Y es que la confusión es el causante principal de todo este lío...
-¿Eso Crees?
¿Quién o qué eres tú para indagar acerca de lo obvio?
-Alguien o algo cercano a ti.
¿Mi subconsciente?
-Depende de que me consideres amigo o enemigo así lo seré.
¿Y cómo saberlo?
-Simplemente rebusca... Busca a través de todos tus pensamientos y encontrarás tan ansiada respuesta.
¿Pero de verdad servirá de algo?
-...Quién sabe..."

viernes, 2 de septiembre de 2011

Y cuando pensé que las cosas no podían ir a mejor, lo hiciste.

Me cautivaste con esa susurrante y fina melodía que hacía que cientos de lágrimas acudieran agolpadas a mis ojos, las cuales se desbordaron con una facilidad que yo considero ínfima.

Y no sabes cuánto te lo agradezco, de verdad. Porque ese recuerdo nunca desaparecerá.

domingo, 28 de agosto de 2011

...

¿Pero es que no te das cuenta de que todas las lágrimas que he llorado han sido por ti?
Porque me siento tan despreciada...
Es tal el odio hacia mí misma el que me compone que creo que, finalmente, supondrá mi propia destrucción.

Y no sé qué pensar... si es bueno, o no lo es.
Ya no sé qué pensar...

jueves, 18 de agosto de 2011

¿Y por qué cuando crees que todo se ha acabado por fin lo único que haces es encontrar el camino hacia nuevos problemas?

Nunca me dejarás respirar tranquila, ¿verdad?
Es tu misión el hacer imposible el mísero deseo de poder vivir tranquila.
No pido más que un segundo de paz, de no sentir el maldito peso que la vida conlleva, el cual alguna gente agraciada tiene la ventaja de no tener que soportar.
Porque mis hombros están ya demasiado cansados para poder continuar.
Las llagas en mi alma crecen y, palpitantes, dañan mis entrañas, haciendo de estas jirones de infinito dolor.

Déjame, por favor, no te pido más,
poder sentir de verdad que el aire vuelve a llenar por completo mis pulmones.

lunes, 8 de agosto de 2011

...

Hoy volví a sentir el suave y frío roce de unos labios que nunca llegaré a besar.
Sentí cómo el temblor de la indecisión se hacía dueño de mi cuerpo, poco a poco, primero subiendo por la espalda, después llegando a mi cuello y, por último, usurpando mis ojos, haciéndolos estremecer con tanto fulgor que pensé que el roce tembloroso de éstos acabaría arañando mis párpados.

Y es que es la indecisión la que me atrapa en un sinfín de dudas, de sufrimiento, de preguntas de las que nunca llegaré a conocer la respuesta.

Porque todavía no sé cuáles son las palabras más adecuadas para decirlo.
Rebusco y rebusco... y sólo encuentro, llantos, gritos, humo... Nada en claro. Todo gris. siempre gris.

¿Cuándo encontraré esa supuesta gama de colores que le dé un toque bello y vaporoso a mi alma?


¿Es que acaso... existe?





jueves, 4 de agosto de 2011

I Promise...

Y la voz de los remordimientos me corroe por dentro, destrozándome, haciéndome vulnerable ante la cruel realidad de existir.
Y la preocupación... Estado latente en mí, pero, sin embargo, no lo suficientemente fuerte de verdad cuando más se necesita.
Y es que lo siento tanto...
Lo siento tanto, alma mía... Juro que pegaré todos tus pedazos con retazos de regocijos incesantes, con pequeños parches de maravillas soñadas, y algunas vividas o por vivir.
Te prometo, que aunque el dolor siga ahí, el cansancio acabe conmigo, la sequedad en mis ojos raje mis entrañas, conseguiré cambiar.

Porque una promesa es una promesa.

domingo, 31 de julio de 2011

And I Feel All Alone...

Hoy es uno de esos días en que echas de menos a todos aquellos a los que ya no están contigo...

¿La razón?

Quizá ya estoy demasiado magullada como para poder pensar en otra cosa, teniendo en cuenta que no consigo evitar que la soledad se aparte de mí ni un mísero instante.

Siempre ahí. Latente. Como una herida recién abierta, la cual, en mi caso, tarda y tardará mucho, mucho tiempo en cicatrizar por completo, si es que algún día llega a hacerlo.

sábado, 30 de julio de 2011

No lo es...

¿Por qué no puedo dejar de llorar?
¿Por qué no puedo evitar que todo el dolor que contengo en mi interior surja de nuevo e intente abarcar todo mi ser?


No es justo. Nada es justo.


Y nunca lo será.

jueves, 28 de julio de 2011

Bad?...

Hoy miré por la ventana, y, ¿sabes lo que vi?
Vi el reflejo de la luna sobre su pupila, la cual creía antes marchita.
Pero ha sido gracias a esa luz que he vuelto a ver en sus ojos algo de fuerza, algo de felicidad.
Aquel rastro de abatimiento seguía allí, claro que seguía allí, pero mucho más pequeño, casi inerte, casi muerto.
Andábamos, seguíamos nuestros pasos de vuelta a la realidad en aquel mundo de ensueños y maravillas, en el cual, desgraciadamente, a veces se entromete alguna que otra pesadilla. Pero, en parte, perfecto.
Y es que, fue ver aquella sonrisa dibujada en su cara, el leve y suave color rojizo de sus delicadas mejillas lo que hizo que me diera cuenta de la verdad.
¿Por qué todo siempre tiene que ser negro?
La vida no es sólo eso, oscuridad, sino que es una paleta llena de distintas tonalidades, todas ellas con un matiz diferente, todas ellas únicas y especiales.
Y es que es hoy uno de esos días en los que ves los colores más brillantes, más llenos de vida, y piensas que en realidad todo no es tan tétrico.

Pro entonces, llegará mañana.
te verás rodeada de los mismos sentimientos de siempre: angustia, soledad, pena, dolor...
Y dirás: ¿por qué esos momentos solo duran un breve instante? Tan breve que es casi imposible de recordar...
Muy sencillo: porque cuando te acuerdas, la esperanza que creías desaparecida, late dentro de ti. Aunque sea sólo por un minuto, un segundo.

Aunque sea sólo por un mísero instante, merece la pena.

... =)

...Y entonces él puso los manos alrededor del rostro de ella y le hizo levantar la mirada.
-¿Por qué piensas así?
Ella intentó apartar sus ojos de los de él.
 -¿Por qué no debería pensarlo?
Ambos se quedaron callados durante un rato.
 -Simplemente, por que no.
Ella suspiró.
 -Porque sé que te amo. Y que eso no va cambiar, pase lo que pase.
Un escalofrío subió por la espalda de ella, haciéndola temblar.
 -No... No puede ser así.
-¿Por qué no?- Preguntó él, acercando más su rostro al de ella.
-Han pasado demasiadas cosas... Demasiadas.
Los dedos de él juguetearon con un rebelde mechón de pelo de ella, acariciando a su vez su fina piel.
-¿Y qué más da? Al fin y al cabo, el pasado es pasado, y nunca volverá.
-Pero...
Él detuvo sus palabras situando el dedo índice sobre sus delicados labios.
-No intentes negarlo. ¿Por qué te cuesta tanto admitir que me amas?
Ella negó con la cabeza.
 -No es así. Sabes que no...
-Cuán equivocada estás- dijo él, con una delicada sonrisa dibujada en su rostro.
Las manos de ella empezaron a temblar violentamente. Él las sujetó entre las suyas con fuerza y las puso sobre su pecho.
-¿Lo sientes? ¿Notas cómo mi corazón late rítmicamente? Este corazón, que ha llorado por ti, que ha sido destrozado, pero que, a la vez, ha estado henchido de amor. Y fue gracias a ti. Y todavía puedo sentir cómo desea volver a ser tuyo. No sólo bombea sangre, sino que también los impulsos de hacerme tuyo, de poder volver a estar entre tus brazos y poder suspirar sobre tu pecho. de poder volver a soñar contigo, sentirme junto a mí, y no volver a llorar nunca más por ello.
Unas lágrimas rodaron por las delicadas mejillas de ella.
-No... No puedo... No debo creerlo... No es cierto.
-Tu cabeza lo cree así, pero, ¿qué hay de tu corazón? ¿De tu alma? ¿Acaso no importan?
Ella bajó la cabeza, y él la estrechó entre sus brazos.
-Dime, ¿por qué no puedes aceptarlo?
-Porque sé que me haría daño...
Él se quedó callado. Como respuesta, separó su cuerpo de el de ella, y suave pero ardientemente, posó sus labios sobre a los de ella.



-Y es ese algo el que me impide alejarme de ti...- sonrió, y se alejó lentamente, desapareciendo entre las sombras.

miércoles, 27 de julio de 2011

Why?

No entiendo nada.
Hoy me he dado cuenta de ello, y no se por qué.
En realidad... Creo que lo único que sé es que en esta vida no hay nada puramente cierto.
Porque, ¿qué razón hay para que sigas atosigándome, tú, demonio de la ira, la angustia, los celos, la rabia, la vanidad?
Hace mucho firmamos un pacto, en el cual.... Bueno, al fin y al cabo siempre salgo perdiendo.
Pero, ¿por qué romperlo? ¿Qué necesidad hay de destrozar más esta pobre mente y su compañero corazón?
Por ironía, quizá. O por gusto, como hacen muchos de los crueles seres de este mundo.
O simplemente porque me tocó ser tu víctima más cercana, quién sabe.

Qué necesidad más estúpida de conocimiento necesitamos los humanos...

martes, 26 de julio de 2011

Color...

...Y entonces dejó caer aquel último pétalo de rosa sobre su mano.
-¿Ves? Las lágrimas a veces pueden ser tan frágiles como los pétalos.
-Pero nunca serán tan bellas ni tan suaves.
Suspiró, y la miró fijamente.
-¿Eso crees? ¿Un pétalo puede brillar tanto como una lágrima? ¿Puede esa pequeña porción de terciopelo dar la sensación de libertad que la composición de una lágrima asemeja? Porque, no sé tú, pero cuando dejo que corran esos pequeños seres por mi rostro, puedo imaginarme ríos, lagos, incluso mares u océanos.
Dime, ¿puedes hacer eso con un pétalo?
Se quedó callada, sosteniendo aquella parte de un todo ya seco y ennegrecido.
-No. Es cierto. No puedes. Pero una cosa es verdad: una lágrima nunca tendrá el bello colorido de un pétalo, por mucho que le de el sol.
Nunca.

jueves, 21 de julio de 2011

¿Felicidad?

Un día alegre...
Todo tranquilo, sin prácticamente ningún inconveniente.
Vas con tus amigos, te lo pasas bien. Te ríes, dejas el tiempo correr y no eres consciente de su esencia y del poder que tiene.
Entonces llega el momento, y te derrumbas.
Ves algo que te inquieta, te incomoda, te jode, por decirlo así.
¿Y qué puedes hacer para evitarlo?
Nada, mas que desear su muerte.

miércoles, 20 de julio de 2011

¿Egoísta?

Dices que no sé por lo que estás pasando. Que todo es demasiado complicado, y que hay que ponerle algún remedio, y que yo no hago nada para evitarlo.
¿Qué quieres? ¿Que nos atemos a una piedra y nos tiremos por un puto puente? ¿Eso es lo que quieres? ¿Que nso quedemos más solas de lo que ya lo estamos?
Y qué puedo hacer si lo único que quiero es poder vivir tranquila. Porque te quejas, claro que te quejas, continuamente, de lo cimplicado que es tu vida.
¿Y la mía? ¿No soy yo tan víctima de la misma mierda como tú? No, por supuesto que no... Según tú no tengo ni puta idea de nada.
PUES QUE SEPAS QUE SÍ! SOY BASTANTE CONSCIENTE DE LO QUE PASA! y LO ÚNICO QUE QUIERO ES EVITAR SUFRIR MÁS REMOVIENDO TODA LA MUGRE QUE TU TE DEDICAS A MOLDEAR CONTINUAMENTE!
Y si estás jodida, cfréeme, no eres la única, NI MUCHO MENOS.

...

Intenté agarrarme a tu delicada mano en le útlimo momento, pero no pude evitar lo que finalmente sucedió.

Y es que hay tantos errores de los que arrpentirse...
Cuando uno se odia a sí mismo, no es fácil, claro que no, el poder cambiar, puesto que lo único de lo que te dan ganas es de haber cogido finalmente ese puñal y haber puesto fin a todo el dolor en aquel momento.
Pero por culpa de una falsa esperanza te confundes, y te paras en el preciso momento en el que esa fina hoja va a llevarte a donde deberías haber estado desde un principio.
Y la desgracia... ¿quién es ella como para otorgarse el puesto de mejor compañera en la vida? Nunca le pedí que me acompañara allá donde estuviera, pero lo hace. Y ahí está, latente, en todos y cada uno de los momentos en los que vivo.
La alianza que hay entre ella y el destino no es más que un vil pacto para acabar con los pocos pequeños soñadores que quedan en la faz del mundo a día de hoy.

Y esa es la razón de que todo sea tan negro, tan oscuro, como una humedecida pupila.

domingo, 17 de julio de 2011

Te echo de menos.

¿Y qué puedo decir, si las lágrimas atragantan mis palabras?
Mi corázón henchido, junto a mi alma, no puede soportarlo. Ambos están destrozados, desgarrados por el dolor.
Y es que te echo tanto de menos...
La vida cruel... ¿por qué tuvo que arrancarte de mi lado? ¿Quién le dio permiso para que arrastrara tu esencia con ella y te apartara de mí? ¿Quién?
El tiempo... Dios y compañero de la muerte, quizá.
La enfermedad, amiga íntima de éste.
La medicina... quien fue quien hizo que se apagara finalmente tu dolor, a la vez a la que se intensificaba el mío.
Lo recuerdo.
Recuerdo aquel día como si lo estuviera viviendo en este preciso instante.
En el coche, ese monstruoso invento, te tenía entre mis fácidos brazos debido al miedo, a los nervios.
Lloraba. Intentaba no llorar, pero no lo podía evitar. Las lágrimas fueron más fuertes que yo. Siempre lo son.
Y poco a poco, nos acercamos lentamente hacia ese límpido infierno.
Aparcamos, y yo te sujetaba con toda la fuerza de la que era capaz.
Tú me hablabas, intentabas hacerlo, pero tus gemidos tapaban el dulce sonido de tu voz.
Temblabas. Temblamos juntos, tú en mis brazos y yo sostenida por mis renqueantes e inseguras piernas.
Entramos. Una puerta de cristal separaba la realidad del sueño, y un mostrador una cara tranquila y sonriente aludía a nuestras faces con un sentimiento de pura ingenuidad, pero al fin y al cabo desconocido.
Hablamos, o eso creía yo.
Yo intentaba con todas mis fuerzas que las saliva no se desbordara de mi garganta e inundara mis pulmones.
Nos pasaron a una sala. a una fría, y fatídica, sala.
Te pusieron lentamente sobre una cama de metal, dura... con aspecto mortífero.
Te limpiaron tus pequeños ojitos, y tu naricita, para intentar que respiraras mejor. Oyeron los latidos de tu corazón, pero sin llegar a esucharlos. Si los hubieran escuchado, cuántas cosas habrían descubierto... Cuántas...
Llegó el momento.
Aquella cara, ya no tan sonriente, se nos acercó.
 -No podemos hacer nada- dijo, con la mirada fija en mi pequeño.- Está demasiado enfermo. Si lo dejamos vivir, solamente sufrirá más. Lo mejor es que...
Sé que lo último no llegué a oírlo, ni siquiera a percibirlo mínimamente.
Yo solamente tenía sentidos para ti. Tan pequeño, tan frágil, postrado sobre aquella tabla metálica. Y las lágrimas volvieron a abordar mis ojos.
Una mano sobre mi tembloroso hombro me hizo volver a la realidad.
 -Sara, no queda otra. Va a ser lo mejor para él.
Instintivamente, me tumbé sobre ti, llorando como no había llorado nunca, implorando al cielo que hubiera otra posibilidad, que no tuviera que ser la opción definitiva.
Unos instantes después, nunca podría saber decir cuánto tiempo, ya que ni mi cuerpo ni mi mente lo percibían, volvió aquella la que me había parecido en una primera impresión simpática, agradable, con la muerte entre sus manos.
 -Te echaré de menos. Siempre. Lo sabes, ¿no? Nunca te olvidaré. Mi pequeño... Siempre serás mi pequeño. Te quiero, y te querré para siempre.
Fueron las palabras que salieron de entre mis tartamudeantes labios, los cuales fueron utilizados como un filtro, ya que esas palabras procedían directamente de mi corazón.
Te besé, y, como de costumbre siempre que acercaba mi cabeza a la tuya, me contestaste con un golpecito y un suave rornoneo, y un mínimo maullido.
Y entonces, ocurrió.
Vi como tu vida se escapaba de tu cuerpo con pequeños espasmos, lentamente, hasta que finalmente, cerraste tus ojos para siempre.

Quiero que sepas, que nunca, nunca solté tu pequeña mano de entre las mías, ni en esta vida, ni en la otra.
Y al fin y al cabo, soy feliz de haber vivido tantas, tantísimas cosas contigo, y de haber podido estar contigo en tus últimos momentos, y que me pudieras hablar, que yo pudiera hacerlo, que fuera la última quien se comunicó contigo.

No había tenido fuerzas hasta ahora, pero ahora digo que te amo. Que no es solo amor lo que siento, sino muchos sentimientos más que con palabras nunca pude expresar, pero que con la última mirada que cruzamos, te dije.

Es que te echo de menos.

Odio.

¿Por qué?
¿Por qué todo tiene que pasar sin razón aparente, haciendo a uno msimo desgraciado, y no tener que darle importancia?
Piensas: "bueno, lo hecho, hecho está".
Efectivamente, y ese hecho no va a desaparecer. Seguirá martilleando tu cabeza constantemente, hará sangrar tus más profundos sentimientos, hará que vuelvas a caer en una espiral de dolor.
¿Y por qué lo hacemos, pudiendo evitarlo?
Porque no somos más que unos desgraciados ignorantes que lo único que buscan es la satisfacción para uno mismo, y no piensa en las consecuancias.
¿Repercusiones? Se podría decir que es una palabra poco usada, y su significado poco atendido.
Y es por esa ignorancia por la que somos tan desgraciados. Y es ese odio que te corroe las entrañas ciontigo mismo cuando piensas y dices: "sí, soy un puto gilipollas".
Pero lo mejor tras pensarlo, es que vuelves a caer, y vuelves a caer, y vuelves a caer...
Así hasta que te das cuenta que el único camino de salida que hay es la muerte.
Lo más inteligentes optan por seguir su curso. Otros, tal vez demasiados, creen que podrán superarlo, que no son más que pequeños obstáculos que pueden esquivarse.
Malditos desdichados. Dejad de pensar que es la belleza lo que imperia el mundo, porque no es así.
Ni mucho menos.

viernes, 15 de julio de 2011

Y sonríes...

Te levantas.
Estiras todos los músculos adormecidos de tu cuerpo al tiempo que bostezas profundamente.
Miras a tu alrededor... "Hoy será un gran día. Hoy será... diferente".
Te levantas de un salto con toda la energía que tus recientemente despiertas piernas pueden, y te apoyas sobre las entumecidas plantas de tus pies.
Vas al baño, te miras en el espejo... y sonríes.
Te lavas la cara con energía, prefiriendo no pensar en nada...
Comes, te arreglas y te vas con tus amigos.
Durante el trayecto escuchas tu canción favorita... y sonríes.
Llegas a casa, te pones el pijama, miras fijamente a la cama, suspirando, y...
¿Por qué ya no sonrío? ¿Por qué las lágrimas comienzan a descender en un torrente de fuerza imparable por mi rostro?
Porque eso a lo que llamamos felicidad, es como una mísera sonrisa: dura una fracción, una milésima de segundo en la vida de aquellos quienes suspiran, esperando algo de ésta, cegados por su hiriente y demente luz.
Porque una sonrisa, no es más que el reflejo del más puro y hondo dolor.

jueves, 14 de julio de 2011

Y es que es todo tan complejo...

Quién lo diría... Tan abstracto y contradictorio, ¿verdad?
Pero... ¿qué es la dificultad? Un Impedimento, un algo por lo que no nos permitimos a nosotros mismos alcanzar aquello que más deseamos.
Al fin y al cabo, es algo que no podemos evitar.
¿El por qué de este sin razón?
Porque somos humanos, y a eso nos dedicamos: a hacernos daño a nosotros mismos a través de cualquier método, arrasando cualquier barrera de lo imposible. Y todo porque no somos más que unos simples necios.