No entiendo nada.
Hoy me he dado cuenta de ello, y no se por qué.
En realidad... Creo que lo único que sé es que en esta vida no hay nada puramente cierto.
Porque, ¿qué razón hay para que sigas atosigándome, tú, demonio de la ira, la angustia, los celos, la rabia, la vanidad?
Hace mucho firmamos un pacto, en el cual.... Bueno, al fin y al cabo siempre salgo perdiendo.
Pero, ¿por qué romperlo? ¿Qué necesidad hay de destrozar más esta pobre mente y su compañero corazón?
Por ironía, quizá. O por gusto, como hacen muchos de los crueles seres de este mundo.
O simplemente porque me tocó ser tu víctima más cercana, quién sabe.
Qué necesidad más estúpida de conocimiento necesitamos los humanos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario