Hoy miré por la ventana, y, ¿sabes lo que vi?
Vi el reflejo de la luna sobre su pupila, la cual creía antes marchita.
Pero ha sido gracias a esa luz que he vuelto a ver en sus ojos algo de fuerza, algo de felicidad.
Aquel rastro de abatimiento seguía allí, claro que seguía allí, pero mucho más pequeño, casi inerte, casi muerto.
Andábamos, seguíamos nuestros pasos de vuelta a la realidad en aquel mundo de ensueños y maravillas, en el cual, desgraciadamente, a veces se entromete alguna que otra pesadilla. Pero, en parte, perfecto.
Y es que, fue ver aquella sonrisa dibujada en su cara, el leve y suave color rojizo de sus delicadas mejillas lo que hizo que me diera cuenta de la verdad.
¿Por qué todo siempre tiene que ser negro?
La vida no es sólo eso, oscuridad, sino que es una paleta llena de distintas tonalidades, todas ellas con un matiz diferente, todas ellas únicas y especiales.
Y es que es hoy uno de esos días en los que ves los colores más brillantes, más llenos de vida, y piensas que en realidad todo no es tan tétrico.
Pro entonces, llegará mañana.
te verás rodeada de los mismos sentimientos de siempre: angustia, soledad, pena, dolor...
Y dirás: ¿por qué esos momentos solo duran un breve instante? Tan breve que es casi imposible de recordar...
Muy sencillo: porque cuando te acuerdas, la esperanza que creías desaparecida, late dentro de ti. Aunque sea sólo por un minuto, un segundo.
Aunque sea sólo por un mísero instante, merece la pena.
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