Porque hoy me levanté con ganas de escribir cientos de páginas relatando cientos de historias distintas, pero... ¿para qué, pudiendo relatar un hecho con un simple gesto, una mirada, un mínimo suspiro?
Y siento que in día explotaré. Que ese número infinito de páginas que nunca escribiré estallarán dentro de mí cual anodino bomba, y se quemarán todas ellas, eliminando ni siquiera la simple idea del contenido de éstas.
Y es triste... ¡Claro que lo es! Pero... ¿qué podemos hacer?
Quizá pueda imprimir todas esas palabras en miles de lágrimas, quién sabe...
O simplemente dejarlos correr,
dejar que el viento se los lleve como si de polvo se tratasen,
como si inmateriales, incorpóreos, fuesen =)
jueves, 27 de octubre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
lunes, 24 de octubre de 2011
You =)
Porque me gustaría crear un mundo en el que todo fuera de colores vivos, suaves, alegres melodías, amaneceres eternos en los que únicamente estuviéramos tú y yo.
Porque cuando estoy a tu lado se vuelve todo tan bello...
Preferiría vivir en ese ensueño para el resto de mis días que no volver a cautivarme con la mirada de esas diminutas y brillantes estrellas.
Y sentir el velo de la noche cubriendo mis antes amargas pupilas, ya curadas de todo mal o enfermedad gracias a que puedo volver a respirar.
Y es por ti.
Porque le tiempo pasa tan rápido que parece que su infinidad en realidad no consta más que de unos escasos, breves segundos.
Porque pasar ese tiempo, junto a ti, es la mejor forma de envejecer,
de aprender a sentir,
simplemente, de vivir.
Porque cuando estoy a tu lado se vuelve todo tan bello...
Preferiría vivir en ese ensueño para el resto de mis días que no volver a cautivarme con la mirada de esas diminutas y brillantes estrellas.
Y sentir el velo de la noche cubriendo mis antes amargas pupilas, ya curadas de todo mal o enfermedad gracias a que puedo volver a respirar.
Y es por ti.
Porque le tiempo pasa tan rápido que parece que su infinidad en realidad no consta más que de unos escasos, breves segundos.
Porque pasar ese tiempo, junto a ti, es la mejor forma de envejecer,
de aprender a sentir,
simplemente, de vivir.
martes, 18 de octubre de 2011
Qué decir...
Desperté entre cientos de recuerdos,
De los cuales la mitad seguían adormecidos,
Acunados entre las suaves curvaturas de tus brazos,
Respirando el cálido aliento de unos besos tan puros,
Tan bellos, tan llenos de amor…
Un amor tan grande cómo la misma luna,
Pero mucho más brillantes y reales,
Palpables, henchidos de orgullo en su propia esencia,
De tener el poder de dominar todo aquello que se propongan,
Tomando como primer rehén a mi inocente razón.
Y sé que aquella noche fue mi perdición,
En la que tus labios se deslizaron tan suaves,
Tan tiernos, tan electrizantes,
Por la superficie de un cuello quizá demasiado delicado
Para aguantar tal fuerza imantada,
Haciendo de mi cuerpo la esclava de una cadena
Nunca completa, pero siempre,
siempre inacabada.
Y cómo no rememorar aquellos momentos en los que,
Lentamente, sólo como una ángel sabría,
Me poseíste, poco a poco,
Primero con la mirada; luego,
Con una ínfima sonrisa; y,
Finalmente, con el roce de unas manos abrumadoras,
Tomando, con la simple yema de tus dedos
El control de todos y cada uno de los nervios presentes
En mi ennegrecido, abandonado cuerpo.
Y caímos. Ambos caímos en un abismo del cual,
Quizá, lo más seguro, es que no podamos volver a salir.
Pero, ¿qué mejor forma de acabar que en un agujero de felicidad,
En el que la realidad se adapta a tus necesidades,
A tus exigencias,
A la regencia de un baldío y solitario corazón?
De los cuales la mitad seguían adormecidos,
Acunados entre las suaves curvaturas de tus brazos,
Respirando el cálido aliento de unos besos tan puros,
Tan bellos, tan llenos de amor…
Un amor tan grande cómo la misma luna,
Pero mucho más brillantes y reales,
Palpables, henchidos de orgullo en su propia esencia,
De tener el poder de dominar todo aquello que se propongan,
Tomando como primer rehén a mi inocente razón.
Y sé que aquella noche fue mi perdición,
En la que tus labios se deslizaron tan suaves,
Tan tiernos, tan electrizantes,
Por la superficie de un cuello quizá demasiado delicado
Para aguantar tal fuerza imantada,
Haciendo de mi cuerpo la esclava de una cadena
Nunca completa, pero siempre,
siempre inacabada.
Y cómo no rememorar aquellos momentos en los que,
Lentamente, sólo como una ángel sabría,
Me poseíste, poco a poco,
Primero con la mirada; luego,
Con una ínfima sonrisa; y,
Finalmente, con el roce de unas manos abrumadoras,
Tomando, con la simple yema de tus dedos
El control de todos y cada uno de los nervios presentes
En mi ennegrecido, abandonado cuerpo.
Y caímos. Ambos caímos en un abismo del cual,
Quizá, lo más seguro, es que no podamos volver a salir.
Pero, ¿qué mejor forma de acabar que en un agujero de felicidad,
En el que la realidad se adapta a tus necesidades,
A tus exigencias,
A la regencia de un baldío y solitario corazón?
lunes, 17 de octubre de 2011
Need You.
¿Has soñado alguna vez que un ángel te eleva hasta lo más alto,
coge tu mano, tira de ti,
hasta conseguir hacerte salir de ese mundo cruel, ínfimo, injusto,
doloroso, podrido, mortífero? Simplemente horrendo.
Contigo es tan común...
Ese suave tacto de una ligera caricia sobre un rostro demasiado curtido para ser si quiera mínimamente real,
esos suspiros que consiguen hacer renacer esperanzas muertas desde tiempo inmemorables,
esa sonrisa que consigue hacer que unos músculos desfallecidos recobren algo de compostura cuando estoy a tu lado.
Y es que extraño tanto esa melodía de dos corazones latiendo al unísono, tan claros, tan puros, tan rítmicos que harían envidiar cualesquiera de las más bellas obras.
Y es que te necesito tan cerca...
Desesperation...
No lo entiendo...
Hago todo lo que puedo, TODO lo humanamente posible, y aún así...
¿Por qué?
Sé que merezco pasarlo mal, como todo ser humano, o incluso más. ¿Pero por qué he de derramar cientos de lágrimas por algo tan ameno?
Y siento cómo mi pecho se encoge de remordimiento y tira de mí hacia las profundidades de la vergüenza y la dejadez.
No lo conseguiré. No a este paso.
No cuando los nervios se hacen dueños de todas y cada una de mis extremidades en los momentos menos oportunos, agarrotando todas y cada una de mis extremidades, impidiéndome dar lo mejor de mí misma.
Aunque pasen horas, días, semanas, décadas... No.
Y cuando creo que surge una pequeña esperanza de superación, esos demonios, esos malditos seres vuelven a poner en marcha esa maquinaria que nunca debió ser inventada, ese sistema emocional carente de afecto hacia el positivismo u optimismo.
Apatía es lo único que estoy sintiendo estos últimos días, o quizá, lo que llevo disfrutando estos últimos también fructíferos años de decadente existencia.
¿Tan cruel, injusta, mala, puede considerárseme, como para que cada vez me cueste más salir adelante en todo?
Gracias, a todos aquellos que habéis conseguido hacerme ver cómo soy, que no es más que un conjunto infinito de desgracias y podredumbre de sueños.
Gracias...
Hago todo lo que puedo, TODO lo humanamente posible, y aún así...
¿Por qué?
Sé que merezco pasarlo mal, como todo ser humano, o incluso más. ¿Pero por qué he de derramar cientos de lágrimas por algo tan ameno?
Y siento cómo mi pecho se encoge de remordimiento y tira de mí hacia las profundidades de la vergüenza y la dejadez.
No lo conseguiré. No a este paso.
No cuando los nervios se hacen dueños de todas y cada una de mis extremidades en los momentos menos oportunos, agarrotando todas y cada una de mis extremidades, impidiéndome dar lo mejor de mí misma.
Aunque pasen horas, días, semanas, décadas... No.
Y cuando creo que surge una pequeña esperanza de superación, esos demonios, esos malditos seres vuelven a poner en marcha esa maquinaria que nunca debió ser inventada, ese sistema emocional carente de afecto hacia el positivismo u optimismo.
Apatía es lo único que estoy sintiendo estos últimos días, o quizá, lo que llevo disfrutando estos últimos también fructíferos años de decadente existencia.
¿Tan cruel, injusta, mala, puede considerárseme, como para que cada vez me cueste más salir adelante en todo?
Gracias, a todos aquellos que habéis conseguido hacerme ver cómo soy, que no es más que un conjunto infinito de desgracias y podredumbre de sueños.
Gracias...
miércoles, 12 de octubre de 2011
Sonreí...
-Sí, todavía lo recuerdo...
Recuerdo el momento en el que me desperté, estiré mis cortos brazos y desperecé mis cansados ojos lentamente.
Me levanté de un salto de aquella diminuta cama, moviéndome elegantemente, con alegría.
Me puse uno de mis mejores vestiditos, de azul cian, peinándome a su vez de manera que se realzaran todas las facciones de mi delicada tez, clara y reluciente, con un aspecto suave que se asemejaba al de la porcelana.
Y salí al patio. A aquel inmenso cubículo repleto de todos y cada uno de los tipos de flores inimaginables.
Resaltaba sobre todo un tipo de flor, mi favorita, la rosa azul.
Me acerqué a una de ellas, y con delicadeza, la saqué de allí para acercarla lentamente a mi nariz y poder aspirar ese sabrosísimo aroma que tanto me recordaba viejos tiempos.
Entonces, mientras la sostenía entre mis pequeñas manos, una mariposa se posó sobre unos de los pétalos de ésta.
Sonreí. Aquel panorama era tan bello. La naturaleza, la tranquilidad, el sonido del leve canto de los perezosos pájaros por la mañana...
Todo y aquella nueva estampa, lo hacía perfecto.
Recuerdo todavía la escandalosa belleza de aquella mariposa: una mezcla de colores esperanzadores y puros, bañados por un brillo natural que se asemejaba al de la purpurina.
Era tan diferente a todas las que había visto...
En aquel momento, aquel magnífico ser levantó el vuelo, agitando sus grandes alas, e hizo un movimiento que me invitaba a seguirla.
Todavía sonriente, asentí y, sin soltar la flor, me encaminé detrás de la mariposa.
Corrí y corrí, no puedo recordar cuánto, pero corrí incesantemente, sin detenerme un instante para ver todo aquello que estaba dejando tras de mí a una velocidad vertiginosa.
Imagínate cuál entusiasmada estaría por seguir a aquel ser que ni siquiera me di cuenta de el cambio de estampa que se produjo a mi alrededor.
Repentinamente, se paró en seco, situándose sobre una rama baja de un árbol.
Me paré al instante, y contemplé cómo aquella mariposa se convertía lentamente en la figura de un pequeño pajarillo enjaulado.
La sonrisa que había estado plasmada en mis labios desapareció repentinamente y, sin pensármelo, acerqué la mano a la jaula, con la intención de sacar a aquel pobre animalito de allí.
Y entonces... Me encontré yo encerrada dentro de aquella jaula.
Asustada, me agarré con fuerza a los alambres que se habían convertido por arte de magia en mis prisioneros.
Aquel que me había parecido un animalito indefenso ahora se presentada como mi mayor pesadilla.
Su tamaño era bastante más mayor que el mío propio, y se alzó sobre sus fuertes patas ante mí.
Llorando, supliqué que no me hiciera nada, no con palabras, sino a través de una inocente mirada.
En un vano intento de hacerle comprender mi temor, acerqué la flor que todavía sujetaba con fuerza entre mis dedos hacia ese nuevo monstruo.
Y de repente, sentí cómo se para mi corazón.
Me desplomé sobre el suelo de aquella jaula, y me quedé allí, inerte... Con aquella flor agarrada con mi pequeña mano, ya sin fuerza.
...-Y eso es todo loq ue puedo recordar- susurré, derramando unas evasivas lágrimas.
¿Y qué pensar cuando ves que todo a tu alrededor se desmorona lentamente?
¿Y qué hacer cuando estás sufriendo por lo que en realidad no deberías, o no es necesario?
Porque sí, es cierto, hecho de menos tantas cosas...
Pero muchas de ellas no la repetiría. Nunca. Entre ellas mi latente ignorancia, esa ceguera que no me dejaba ver nada más allá de lo mismo, siempre lo mismo...
Cuando puedo ser realmente feliz, hay algo que me impide el alcance completo de ese sentimiento, tan puro, tan bello...
Qué decir que preferiría estar bien, preferiría que esas miradas no se produjeran, que ese desprecio no existiera.
Así lo preferiría.
Al igual que se pretenden tantas cosas en esta vida.
¿Y qué hacer cuando estás sufriendo por lo que en realidad no deberías, o no es necesario?
Porque sí, es cierto, hecho de menos tantas cosas...
Pero muchas de ellas no la repetiría. Nunca. Entre ellas mi latente ignorancia, esa ceguera que no me dejaba ver nada más allá de lo mismo, siempre lo mismo...
Cuando puedo ser realmente feliz, hay algo que me impide el alcance completo de ese sentimiento, tan puro, tan bello...
Qué decir que preferiría estar bien, preferiría que esas miradas no se produjeran, que ese desprecio no existiera.
Así lo preferiría.
Al igual que se pretenden tantas cosas en esta vida.
domingo, 9 de octubre de 2011
I Will =)
Y es que ha sido tan especial...
Tú y yo, tumbados sobre la espesa hierba, rodeados de preciosas imágenes (pero nunca mejor que la tuya propia, por supuesto); rodeados únicamente de espesa y tranquila naturaleza, felices florecillas que se mueven al son de la melodía del viento, haciendo de la escena todavía algo más especial.
Mi cabeza reposando sobre tu pecho en movimiento... sintiendo todos y cada uno de tus latidos, rítmicos, perfectamente sincronizados con los míos.
Y sonríes. Y esa sonrisa la que me hace poder volver a levantarme cada mañana, en un mundo de oscuras agonías y recurrentes pesadillas.
Entonces interrumpo esa sonrisa plantando un beso en tus suaves labios, haciendo que se unan nuestras lenguas de fuego y hielo, creando una combinación única, escalofriante, hermosa e inigualable.
Y entonces enlazo mi mano con la tuya. Siento cómo nos fundimos lentamente en un mismo ser, en un todo único, en una misma nada.
Porque te agradezco tanto que estés conmigo... Que nunca encontraré las palabras adecuadas para expresarlo, aunque seguiré intentándolo. Prometo que lo haré =)
jueves, 6 de octubre de 2011
No Longer...
¿Y puede realmente basarse tu vida en la letra de una canción?
¿Por qué me pongo tan triste al escucharte?
Tú... Que me recuerdas tanto a mi pasado, a mi presente, a mi posible futuro...
Nunca más, volveré a recordar el pasado...
Ojalá fuese eso posible.
Ojalá fuera posible, por el simple hecho de todos lo errores cometidos...
Y al mismo tiempo, lágrimas entre asombradas y tristes brotan incesantemente de mis ojos.
¿Será porque tengo miedo al futuro, a lo que puede venir? ¿Será porque dudo que sean verdaderas tus reconfortantes, esperanzadoras palabras?
O quizá sea por aquella historia...
La que posiblemente nunca debí leer. O... sí. Esas flores intentando liberarse de aquel maldito espacio que los contenía sin arrepentirse en absoluto... Y lloro al recordarlo... De nuevo...
¿Quién me dirá qué camino tomar, qué hacer cuando esté indecisa?
Ojalá tu melodía pudiera resolver todas mis malditas dudas...
Pero sólo hay unacosa de la que estoy segura, y TÚ lo sabes =)
Porque también hay una graciosa melodía compuesta sólo para ti.
Tan bella, tan delicada... pero a la vez ¡con tanta fuerza!
Ojalá hubiera sido yo la que compusiera esos hermosos versos que describen mi amor por ti.
Porque, a pesar de todo, de todo lo que he vivido, me queda por vivir, por sufrir, me doy cuenta de una cosa:
De que te amo, de quiero quiero amarte para siempre, de que no quiero que lo nuestro cambie, porque, no sé qué tienes, pero me haces tan feliz...
Now I Face The Day, With No Shame...
domingo, 2 de octubre de 2011
Por ti.
No tengo palabras para describir lo que siento por ti...
No podría considerarse algo bello, hermoso... Es inigualable.
No sé qué tienes que me hace enloquecer.
Cuando siento tus delicados dedos recorriendo las curvas de mi espalda noto cientos de escalofríos, los cuales se hacen dueños de todo mi cuerpo, sometiéndome a la perdición de mis sentidos por completo, entregada única y exclusivamente a la posesión de ese suave tacto.
Y esa sonrisa... Esa fina línea creada por la curvatura de tus delicados labios, hace que mi corazón lata cien veces más deprisa. Tan pura, tan real... Tan... tuya.
Y es que te echo tanto de menos... El despertarme y no verte a mi lado es tan triste...
Me gustaría poder estar contigo todas y cada una de las horas de cada día, poder enlazar mi mano con la tuya y susurrarte levemente al oído que te quiero. Una y otra vez.
Y agradezco que las palabras tomen forma en mi delicada garganta para poder decírtelo, para recordártelo, siempre =)
Porque una mirada vale más que mil mundos, porque una caricia es única, y nunca volverá a haber ninguna igual.
Pero, quizá, aunque no sea igual, sea mejor y más reconfortante que la anterior.
No podría considerarse algo bello, hermoso... Es inigualable.
No sé qué tienes que me hace enloquecer.
Cuando siento tus delicados dedos recorriendo las curvas de mi espalda noto cientos de escalofríos, los cuales se hacen dueños de todo mi cuerpo, sometiéndome a la perdición de mis sentidos por completo, entregada única y exclusivamente a la posesión de ese suave tacto.
Y esa sonrisa... Esa fina línea creada por la curvatura de tus delicados labios, hace que mi corazón lata cien veces más deprisa. Tan pura, tan real... Tan... tuya.
Y es que te echo tanto de menos... El despertarme y no verte a mi lado es tan triste...
Me gustaría poder estar contigo todas y cada una de las horas de cada día, poder enlazar mi mano con la tuya y susurrarte levemente al oído que te quiero. Una y otra vez.
Y agradezco que las palabras tomen forma en mi delicada garganta para poder decírtelo, para recordártelo, siempre =)
Porque una mirada vale más que mil mundos, porque una caricia es única, y nunca volverá a haber ninguna igual.
Pero, quizá, aunque no sea igual, sea mejor y más reconfortante que la anterior.
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