martes, 4 de junio de 2013
El nunca acabar.
Necesito sentirte a mi lado. Necesito sentir que estás aquí, cerca de mí, como antes.
Eras mi compañero, mi confidente, mi amigo, simplemente, te quería más que a nada en el mundo, porque, cuando estaba mal, eras el primero que iba a consolarme, el primero que intentaba parar las lágrimas que tantas veces se han deslizado sin control por mis mejillas.
Me sonreías, a pesar de todo. Me acariciabas, porque sabías cuánto sufría, me querías, al igual que yo te quiero a ti.
Y no hay día que no me acuerde de ti, porque eres mi primer, y mi último pensamiento del día.
Porque es el nunca acabar.
domingo, 2 de junio de 2013
You
-Necesito hablar contigo.
-Adelante, supongo. ¿Qué es eso que tanto te atormenta?
-No es... Fácil decirlo.
-Si no lo intentas, nunca lo sabrás.
Ella cogió aire y, sin pensar, comenzó a hablar:
-Me despierto cada noche pensando, pero no en aquello que yo querría o vería normal. Lo único en lo que pienso es...
-¿Sí?
-En ti. Y no lo entiendo. Es como si te hubieras aferrado a mi cerebro de una manera tan fuerte que tengo la sensación de que nunca podré olvidarme de ti.
-¿Y eso es malo?
-Pues... No lo sé. No lo creo... Quizá sí...
-¿A qué viene tanta inseguridad?
-A todas esas veces, a todos esos intentos fallidos de que algo saliera bien.
-Se podría decir que todo en esta vida es complicado. No hay nada realmente fácil.
-Lo sé... Pero es que... No me deja en paz, ese sentimiento de querer...
-¿De querer qué?
-De querer... Besar esos labios, sentir ese cuerpo junto al mío, sentir que compartimos los mismos pensamientos y... algo más.
-Ya veo... ¿Y puedo preguntar quién es el afortunado?
-No sé sí...
-Nunca sabrás la respuesta si no lo intentas.
-Tienes razón. Esa persona...
-Eres tú.
-Adelante, supongo. ¿Qué es eso que tanto te atormenta?
-No es... Fácil decirlo.
-Si no lo intentas, nunca lo sabrás.
Ella cogió aire y, sin pensar, comenzó a hablar:
-Me despierto cada noche pensando, pero no en aquello que yo querría o vería normal. Lo único en lo que pienso es...
-¿Sí?
-En ti. Y no lo entiendo. Es como si te hubieras aferrado a mi cerebro de una manera tan fuerte que tengo la sensación de que nunca podré olvidarme de ti.
-¿Y eso es malo?
-Pues... No lo sé. No lo creo... Quizá sí...
-¿A qué viene tanta inseguridad?
-A todas esas veces, a todos esos intentos fallidos de que algo saliera bien.
-Se podría decir que todo en esta vida es complicado. No hay nada realmente fácil.
-Lo sé... Pero es que... No me deja en paz, ese sentimiento de querer...
-¿De querer qué?
-De querer... Besar esos labios, sentir ese cuerpo junto al mío, sentir que compartimos los mismos pensamientos y... algo más.
-Ya veo... ¿Y puedo preguntar quién es el afortunado?
-No sé sí...
-Nunca sabrás la respuesta si no lo intentas.
-Tienes razón. Esa persona...
-Eres tú.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)