No lo entiendo...
Hago todo lo que puedo, TODO lo humanamente posible, y aún así...
¿Por qué?
Sé que merezco pasarlo mal, como todo ser humano, o incluso más. ¿Pero por qué he de derramar cientos de lágrimas por algo tan ameno?
Y siento cómo mi pecho se encoge de remordimiento y tira de mí hacia las profundidades de la vergüenza y la dejadez.
No lo conseguiré. No a este paso.
No cuando los nervios se hacen dueños de todas y cada una de mis extremidades en los momentos menos oportunos, agarrotando todas y cada una de mis extremidades, impidiéndome dar lo mejor de mí misma.
Aunque pasen horas, días, semanas, décadas... No.
Y cuando creo que surge una pequeña esperanza de superación, esos demonios, esos malditos seres vuelven a poner en marcha esa maquinaria que nunca debió ser inventada, ese sistema emocional carente de afecto hacia el positivismo u optimismo.
Apatía es lo único que estoy sintiendo estos últimos días, o quizá, lo que llevo disfrutando estos últimos también fructíferos años de decadente existencia.
¿Tan cruel, injusta, mala, puede considerárseme, como para que cada vez me cueste más salir adelante en todo?
Gracias, a todos aquellos que habéis conseguido hacerme ver cómo soy, que no es más que un conjunto infinito de desgracias y podredumbre de sueños.
Gracias...

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