-¿Y qué opinas tú del amor? ¿Qué crees que es?
No es más que una cadena. Una maldita cadena compuesta por todos los eslabones de los que creías haber estado enamorado.
Una cadena que te ata, que cuando menos lo necesitas, cuando sabe que estás más deprimido, te sientes más desgraciado, actúa cual látigo de espinas, llegando hasta lo más hondo de tu alma, hiriendo profundamente tu corazón.
-¿Y qué hay de bueno en eso? ¿Qué pasa con todos aquellos enamorados que dicen que es lo mejor que han experimentado nunca?
Aquellos embelesados por su aroma, su textura, ciegos por su brillantez, anonadados con su forma, color... Aquellos son los únicos que consiguen acabar esa maldita cadena, la cual quedará sellada para siempre, extremo con extremo. Tú eres el eslabón inicial, y esa persona es el que la completa.
Y juntos, formáis una unidad indestructible.
-¿Y qué hay de bello en eso?
¿De verdad pretendes buscarle una belleza? ¿Una mísera medida sin importancia? No intentes acotarlo a unos minúsculos extremos. Pero si de verdad te lo preguntas...
Piensa en qué no lo es. Entonces, encontrarás la respuesta.
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