lunes, 8 de agosto de 2011

...

Hoy volví a sentir el suave y frío roce de unos labios que nunca llegaré a besar.
Sentí cómo el temblor de la indecisión se hacía dueño de mi cuerpo, poco a poco, primero subiendo por la espalda, después llegando a mi cuello y, por último, usurpando mis ojos, haciéndolos estremecer con tanto fulgor que pensé que el roce tembloroso de éstos acabaría arañando mis párpados.

Y es que es la indecisión la que me atrapa en un sinfín de dudas, de sufrimiento, de preguntas de las que nunca llegaré a conocer la respuesta.

Porque todavía no sé cuáles son las palabras más adecuadas para decirlo.
Rebusco y rebusco... y sólo encuentro, llantos, gritos, humo... Nada en claro. Todo gris. siempre gris.

¿Cuándo encontraré esa supuesta gama de colores que le dé un toque bello y vaporoso a mi alma?


¿Es que acaso... existe?





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