domingo, 13 de noviembre de 2011

Ever

¿Y qué decir,
cuando puedo sentir tu dulce aliento acariciando mi demacrado rostro por culpa de las lágrimas?
¿Cómo puedo agradecer a Cupido el dejarme amarte de esta manera,
sin interponer Poseidón entre ambos ni vientos ni mareas?
¿Y cómo puedo no disfrutar de tu presencia,
si eres el único que consigue hacerme llorar de felicidad?
Es imposible el no besar tu sedoso cuello,
el no agarrar tus perfectas manos,
el no enredarme en tu cuerpo bajo las sábanas.

Porque puede parecer imposible,
pero te quiero más que a nada.
Y pase lo que pase, así será.

Siempre.

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