domingo, 17 de junio de 2012

Ignorance

Y lo veía todo tan claro...
Creía que mi felicidad era absoluta, que nada podría enturbiar mi vista... Pero como siempre, cuán equivocada estaba.
Pensé que desaparecería, que ese fue un problema pasado, un problema que, al parecer, nunca nos dejará en paz.
Y tuve que vivirlo para darme cuenta.
¿De qué sirven las apariencias, si por dentro eres prácticamente igual?
Y creo que fue ese engaño el que me hizo desear volver, el intentar huir de los recuerdos que han quedado en el olvido de mi mente, en aquella cajita negra que evito día tras día abrir, por miedo a que pueda infectarme de sus sucias intenciones, las que casi me llevaron a un grandísimo error una vez.
¿Y qué hago, si encima ahora desconfías de mí?
Pensaba que te había recuperado, que podríamos estar como siempre había deseado, sonriendo, en vez de gritando o llorando. Pero ya veo que es imposible, o, por lo menos, hasta el momento, improbable.
¿Y qué puedo hacer yo, si me siento completamente inútil ante tal situación?
Intento apartarme todo lo posible, pero me siento mal, puesto que ahora sois de verdad parte de mí.

¿Qué hacer: sacrificar una nueva felicidad encontrada o vivir en una absoluta ignorancia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario