No me atrevo a decir que no me lo imaginaba, o que no cabía la posibilidad.
No me atrevo a decir que es extraño para mí.
No me atrevo a decir que las miles de lágrimas antes derramadas han sido porque nunca creí que pasaría.
Pero es, y no puede ser.
No me puedo creer que después de todo lo vivido, sufrido, entre engaños y arrepentimientos, vuelva a ser lo mismo.
Mi vida es como un círculo cerrado: siempre se repite la misma historia, aunque pueda llegar a creer que por fin podrían haber cambiado las cosas a peor.
Pero lo que no puedo creer de verdad es que, a pesar de tus anteriores mentiras, vayas con la cabeza tan alta, callándote sin ningún reparo la verdad, a decirme que estás bien, y que no has vuelto a hacerlo desde que me lo prometiste.
¿Hipocresía? ¿Fantasía? No, simplemente una enfermedad que está acabando contigo, y con todos los que te rodean.
Y en fin, lo peor de todo es que sé que no puedo hacer nada para evitarlo, puesto que ya no formo parte de tu vida. Lo único que de verdad te quedaba lo has perdido por voluntad propia, por tus querencias y caprichos, por tu incoherencia y por no querer aceptar la realidad.
La vida no es fácil, repite la gente de tu alrededor sin parar.
Si únicamente fuera "no fácil", no me sentiría tan miserable y desgraciada, ni el mundo sería tan catastrófico, sino que simplemente sería un lugar donde los obstáculos que debes sobrepasar día a día no serían más que pequeños baches que puedes saltar con un pequeño empujón, con un pequeño amago de querer salir adelante.
No, queridos amigos, la vida no es que no sea solo fácil, sino que siempre encontrará la manera de ponerse en tu contra y destrozar todo aquello que creías y que incluso querías, y de dar la vuelta a todos tus sueños para convertirlos en tus peores pesadillas.
Pero bueno, qué decir, a parte de que no es más que un nuevo capítulo en una vida en la que todo, por una u otra razón, siempre ha sido del revés o ha estado torcido o, sin ir más lejos, ha encontrado la manera de retorcerse sobre sí mismo de manera que aplasta todo lo que contiene con una fuerza inhumana, destrozando así corazones, pero sobre todo sonrisas que una vez pudieron llegar a ser sentimientos, pero que simplemente se quedaron en eso, en un gesto vacío, inerte, carente de emociones, las cuales han quedado olvidadas en un cajón que se encuentra en un rincón de mi pequeño mundo.
Un mundo en el que creía todo posible, pero por ser demasiado confianza, han acabado superándome mis propias expectativas, mis propios sueños, comunes de gente carente de lógica.
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