viernes, 21 de marzo de 2014

Not knowing why

No sé si es exactamente miedo lo que siento.
¿Decepción? ¿Intriga? ¿Dolor? ¿Reconocimiento? O, simplemente, aceptación.
A la espera de unas pruebas que me confirmarán si el destino ha acabado de odiarme por algún tipo de razón, la cual no acabo de entender.
Sólo espero que no sea más que ansiedad, aunque lo que realmente quiero es convencerme de ello.
¿Por qué no parece nunca acabarse el sufrimiento que durante toda la vida ha estado persiguiéndome?
Si no lloro por fuera, mis entrañas lo hacen por mí, reflejándose en un estado de auténtico malestar.
De verdad que creo que nunca me he portado tan mal como para merecer todo por lo que estoy pasando. Si es así, hay diferentes maneras de hacerme ver que debo cambiar, sin necesidad de hacer que me retuerza entre horribles pensamientos y sensaciones fisiológicas.
¿Sinceramente? No quiero desprenderme de todo aquello por lo que he estado luchando durante tanto tiempo:
el amor de alguien que comparte tus mismos sentimientos,
una familia,
un bienestar y una tranquilidad desconocida para mí hasta hace apenas un año,
la compañía de todo aquello que llevo soñando desde que no era más que una niña.

Espero poder redimirme de alguna manera de mis errores y volver a empezar a sentirme, simplemente, bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario