¿Y qué haría yo, son tus manos, sin tus besos, sin tus abrazos?
Eres ese pilar que siempre necesité, el único que puede ayudarme a salir de aquellos agujeros con los que tropiezo.
Porque no sé cuál será la razón, pero desde que estoy contigo, esa gama cromática que percibía mi alma ha ido convirtiéndose en una gran espiral de colores, brillantes, tanto fríos como cálidos, haciéndome sentir como tanto he anhelado en estos años: feliz. Porque eres el único que siempre está conmigo, que roza con sus labios mi mejilla cuando lo necesito, quien me dice que me quiere, y hace que mi pecho quede henchido de alegría.
Y no sé cuántas veces me quedarán para decírtelo, pero quiero que sean infinitas.
Te quiero, y quiero estar siempre contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario