Debería estar emocionada.
Debería estar radiante.
Debería estar cual perla de lluvia al sol.
Pero nada de eso.
No siento absolutamente nada.
¿Indiferencia, quizá? Es lo más lógico. Pero no, sé que no es por eso.
Sentirte humillada, apartada, ignorada, al final acaba pasando factura.
¿Mi culpa? Nunca. No lo admito, porque sé que no es así.
Das un consejo a la gente, con buenas intenciones, para que te den la espalda y hagan oídos sordos.
Seguid siendo tan necios, e hipócritas, haced lo que queráis.
Pero un día me hartaré, y pondré fin a todo por lo que he estado peleando durante mucho tiempo.
¿Me sentiré mal, como ya me pasó?
Nunca. Puede que lo eche de menos, pero nada más.
Pero, lo que más gracia me hace, es que la culpable de todo acabaré siendo yo, como siempre.
Te acabas acostumbrando a esas gilipolleces :)
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