Me hizo pensar. Me hizo recordar.
Sentada, viendo esa sucesión de imágenes, atenta a una trama que no creía que podría afectarme de esa manera.
Pero lo hizo.
Y en parte me alegro, ya que siempre me hace feliz recordar... Aunque no puedo evitar llorar, es imposible.
Ese sentimiento nunca desaparecerá, esa necesidad de tenerte a mi lado.
No puedo, no puedo soportarlo. Se me hace demasiado agrio, angustioso...
Me encantaría haber sido como el protagonista, para poder arrancarte del abrazo de la oscuridad, pero no. Es ficción. Maldita ficción que siempre nos hace caer en el truco más tonto.
Ilusionada, en una parte, en la parte inconsciente de mi mente, en la que, en mi mundo, todavía te tengo a mi lado.
Y derrumbada, deprimida, destrozada, en la realidad, sabiendo que nunca podré volver a tenerte entre mis brazos, no podré volver a ver esos ojos brillando, esa sonrisa constante, no podré volver a oír tu respiración, no podré volver a sentir bajo mi cuerpo los latidos de tu corazón.
Y sé, desgraciadamente, que nunca lo superaré.
Y en parte, qué narices, me da igual. Prefiero sufrir antes que apartarte de mi corazón.
Porque tú y yo, siempre estaremos juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario